Habitación 204: Medalla de plata en Ficticia

martes, 29 de septiembre de 2015



El anciano se retrepó sobre el colchón de la cama articulada y dio comienzo a la partida con mirada desafiante. En apenas unas horas sacrificó cuatro peones, un caballo y un alfil. Aun así, la sombra de la torre permanecía firme defendiendo a la realeza. Tras el pitido intermitente, los sanitarios entraron en tromba, casi al tiempo en que Anselmo soltaba la pieza de marfil y se llevaba la mano al pecho. Cuando el monitor indicó que su corazón se había estabilizado, el anciano sonrió débilmente.

—Tablas —dijo mirando hacia el pasillo del hospital, donde una figura encapuchada sostenía en equilibrio un tablero de ajedrez y una guadaña.


Este micro (o mini, como la llaman allí),  ha quedado en el segundo puesto de Ficticia en el mes de agosto.Gracias al jurado y a toda la comunidad.





Los peces no cierran los ojos de Erri De Luca

jueves, 24 de septiembre de 2015




      Curiosamente, cada cierto tiempo y sin ser algo proyectado de antemano, suele caer en mis manos alguna novela que desgrana el mundo desde la perspectiva infantil.

En concreto los últimos libros que recuerdo son: Una semana en la nieve, Mi planta de naranja lima, o No tengo miedo, en los que los escritores, en general, han volcado su sensibilidad con muy buenos resultados, cosa que es bastante difícil en el género ya que muchos autores tienden a los extremos en este estilo de narraciones. En ocasiones caen en la sensiblería, otras en la excesiva sencillez de los planteamientos bajo la excusa de la edad del protagonista, y también en algunos casos una madurez que chirría por inverosímil.

Afortunadamente, este Los peces no cierran los ojos de Erri De Luca es un buen ejemplo de una novela breve, adecuada a la visión de un niño de diez años y sin embargo, con un trasfondo profundo (y quizás algo nostálgico) que, inevitablemente, cala de manera firme en el lector.

La historia transcurre en Nápoles, unos años después de la Segunda Guerra Mundial, en plena posguerra. El protagonista de la novela tiene diez años en el momento de la narración y se presenta como un niño especial, diferente. Es un niño que busca entre las líneas de los libros de su padre las reglas no escritas para entender el mundo adulto. Y aunque llega a reconocer algunas normas e intuye a su manera cierto orden establecido en las relaciones familiares, en el sentido de la justicia o en el proceso de madurez, etc, las palabras que devora en los libros y que luego vuelca en sus crucigramas no le preparan para vivir un concepto cuyo significado se le escapa: el amor.
Y será éste quien aparezca por sorpresa durante el verano. De la mano de una chica del norte algo mayor que él con la que compartirá pensamientos y junto a la que descubrirá ese sentimiento nuevo y extraño.

Escrita desde una aparente sencillez, la historia está plagada de metáforas muy cuidadas y deliciosas junto con una prosa que resulta a la par creíble y rica en emociones de esas que traspasan el papel y llegan directas al corazón del lector. Pero centrarme en la arquitectura y fontanería de esta novela no sería de justicia, porque creo que hay obras que es mejor leerlas y sentirlas. Esta es una de ellas.

¿Recuerdas cuando tenías diez años? La vida era algo desconocido presto a ser conquistado. El mundo adulto era algo intenso, enorme, al alcance únicamente de aquellos que ya habían superado la frontera del único dígito en su edad. ¿Recuerdas tu primer amor?¿Y tu primer beso? Te animo a revivir aquel momento junto al protagonista de esta novela que cuando besa, lo hace como los peces, sin cerrar los ojos.




“En septiembre ocurren dias de cielo descendido a la tierra.”


“Seguía leyendo algunos tebeos, pero más los libros que me llenaban el cráneo y me ensanchaban la frente. Leerlos se parecía a adentrarse en el mar con la barca, la nariz era la proa, las líneas, olas. Iba despacio, a golpes de remo, ciertas palabras que no entendía las dejaba correr, sin rebuscar en el diccionario”.


 Podría gustarte si:

  • Disfrutas con novelas con cierto regusto nostálgico.
  • Sientes debilidad por las obras escritas desde el prisma infantil.
  • Eres fan de las metáforas.

¿Qué os parece?¿Os animáis?¿Conocíais a De Luca?
Feliz día.

MIcrorrec: Verborrea mitinera

martes, 22 de septiembre de 2015






“¡Cuánta fuerza y qué poca puntería!”, pensó el delegado provincial al comprender por el murmullo generalizado del público que, aquel inoportuno desliz en el discurso político del candidato, les iba a costar más de un escaño.



Mi aportación semanal al REC.

Feliz día.

Hay semanas en que los lunes pesan menos.

lunes, 21 de septiembre de 2015




Ya lo comenté la semana pasada en Redes, y es que hay lunes que no parecen serlo gracias a las buenas noticias con que da comienzo el día. Por ejemplo, haber sido elegida junto con enormes microrrelatistas para el recopilatorio de ENTC. Os dejo a continuación con los enlaces para que podáis disfrutar de estos relatos cargados de talento y si os apetece, echadle un vistazo a la web, porque hay muchos otros micros que a pesar de no estar seleccionados merecen ser leídos.




6. Los mensajeros de Paloma Casado









Desde aquí mi enhorabuena para los demás premiados y mencionados, para el jurado, y para todos los entecianos que forman este grupo de enamorados de las letras del que tanto estoy aprendiendo.


Feliz dia.

La última tumba de Alexis Ravelo

jueves, 17 de septiembre de 2015



                  Hace unos meses, a raiz de la Pamplona Negra, tuve la oportunidad de conocer en vivo y en directo a Alexis Ravelo, como os conté. Justo acababa de salir a la venta su última novela Las flores no sangran, y guardo su firma y su recuerdo como algo entrañable. Fue una experiencia realmente agradable porque es un tipo simpático, cercano y sencillo. Un auténtico sol canario. Por si eso fuera poco (que no lo es), además me encantó su novela, su estilo fresco y descarnado, la peculiaridad del argumento y ambientación de su obra y sobre todo sus personajes.

Por eso tenía ganas de continuar leyendo a Ravelo. Y la ocasión se ha presentado este verano, con La última tumba, novela con la que ganó el pasado 2013 el “Ciudad de Getafe”, y en la que casualmente (o no, quizás es una especie de talismán) uno de sus protagonistas también se llama Felo, como en Las flores no sangran.

La acción, que tiene como disparadero una noticia real, discurre en la actualidad y se ambienta en Las Palmas, escenario que el escritor canario recrea con gusto y detalle. Allí conoceremos a Adrián, un ex recluso que ha pasado sus últimos veinte años entre rejas pagando por un crimen que no cometió. Durante toda la condena le ha dado tiempo para cambiar y convertirse en otro hombre diferente al que ingresó en prisión. Ya no es el drogadicto al que le colgaron el crimen. Se ha desintoxicado y se ha formado. Pero también ha aprovechado el tiempo. Porque ha tenido muchos años para pensar y orquestar su venganza.

Son dos los puntos que más me han llamado la atención de esta novela y que me gustaría destacar. En primer lugar, el original aspecto narrativo (para este género), en el que Alexis Ravelo urde su trama. Narrado desde el punto de vista del protagonista, y con el estilo de un diario personal algo peculiar, el escritor nos sumerje en La última tumba en un itinerario nostalgico por las calles de Las Palmas al tiempo que nos presenta unos personajes representativos de una sociedad llena de violencia y crueldad.

Y por otra parte, desde mi punto de vista, Alexis ha conseguido un gran logro. La empatía con el protagonista. Pensareis que quizás no es gran cosa, pero si os digo que Adrián es una especie de nuevo Jekyll y Hyde, que toma la justicia por su mano, que durante el día es un cumplido trabajador y en sus horas libres un frio y calculador asesino, y que aún así me ha caído simpático, la cosa cambia ¿no? Al menos para mi sí lo hace. Y es que Alexis lo ha hecho muy bien. Ha conseguido que empaticemos desde las primeras páginas con su protagonista por la injusticia de la que ha sido víctima y nos lo muestra humano, sensible en ocasiones y cuerdo antes de descubrirnos su otra cara. Un acierto ante el que me descubro.

Dentro de La última tumba encontraréis las características propias de Ravelo: la asombrosa capacidad de hacer pasar al lector de la risa al desasosiego, su crudeza en la descripción de algunos pasajes, un léxico escogido y adecuado, algunas referencias que os harán sonreir si crecisteis en los ochenta, y un trasfondo poético (sí habéis leído bien, poético) que enriquece tanto a los personajes como a la novela.

Un escritor de oficio, este Ravelo. Y también un lector incansable, investigador voluntarioso y renovador al que os animo a seguir en su blog. No os arrepentiréis.

Por mi parte, ya estoy barajando el siguiente título al que hincarle el diente…

Feliz día.



Microrrec: La hermandad

martes, 15 de septiembre de 2015





El bate, «¡Eso, bate!», se le resbalaba de las manos pringosas. Tardó unos minutos en recordar cómo se llamaba en realidad el “amigo sin pelo”, como lo acostumbraban a apodar en la hermandad, pero finalmente lo hizo justo antes de dejar el vestidor como lo había encontrado; bajo las cuencas vacías del capirote blanco de su padre.



Mi despojillo semanal para REC.

Y no puedo dejar pasar la ocasión para felicitar a Lorenzo, que una vez más ha llegado a la final semanal. ¡Enhorabuena!

Feliz día.

El halcón maltés de Dashiell Hammet

jueves, 10 de septiembre de 2015



Tenía tantas ganas de leer a Dashiell Hammett que había puesto las expectativas muy elevadas sin tener en cuenta algunos aspectos que tienen mucha relevancia. Y así, sin más, me tiré en plancha a la piscina a la lectura…¿Consecuencia? La esperable en este caso. Claro, el resultado de la lectura no ha sido el pretendido por no tener presente por ejemplo, la cronología. No sé porqué pensaba que era un escritor que había desarrollado su obra hacia los cincuenta o sesenta, pero hete aquí que esta novela transcurre en los años veinte en San Francisco. Y los recursos que utiliza el autor son, los propios de la época también.

Así que, nota mental: aunque me guste entrar en las novelas sin predisponerme por diferentes críticas u opiniones, quizás debería consultar algunos datos relevantes para la lectura.

A pesar del batacazo de todo, reconozco que he disfrutado bastante. En este El Halcón Maltés he podido apreciar el germen de los principales arquetipos del género. No faltan la femme fatale, el investigador duro pero con principios, los policías un tanto lentos, la secretaria eficiente…Un elenco de personajes que hoy en día resultan casi imprescindibles en las novelas de género.

Siendo esta una de las novelas de género más conocidas y llevada al cine, probablemente ya tengáis alguna idea sobre el argumento, pero por si sois tan aventurados como yo, y os lanzáis de lleno a la lectura sin fijaros en nada más, os doy unas pinceladas breves de esta novela.

Sam Spade es, junto con Miles Archer, uno de los socios de una agencia de detectives a la que llega un caso muy especial. Una mujer a priori desvalida, aunque provocadora y atractiva que requiere de sus servicios para una cuestión tan falsa como un billete de tres dólares. Después de algunos varapalos, el detective descubrirá que detrás de toda esa mentira que ha construido su clienta, se oculta un gran misterio de mucho valor: el paradero y la pertenencia del Halcón Maltés (una estatuilla con un pasado enigmático). Esta misión se convertirá en una arriesgada y enrevesada labor en la que Sam Spade tendrá lidiar con hampones, asesinos, secretos milenarios y mentiras que pondrán a prueba tanto su paciencia como su sagacidad. ¿Será capaz el detective de salir bien librado?

Con un estilo sencillo y muy depurado, el autor prescinde en la novela de todo ornamento en favor de la historia y sus personajes. Hammet prefiere imprimir ritmo con un lenguaje certero y centrarse en lo troncal de su narración No le importa si es más o menos bonito, sino que sea efectivo. Y desde luego, lo consigue.

Pero a pesar de esa particularidad, el escritor que deja un lugar en la novela para explayarse en un detalle concreto: la Historia. Y la excusa perfecta es el ídolo que da título a esta obra. Mediante la leyenda del Halcón Maltés, Hammet nos hablará de los Caballeros de la Orden de Malta y nos traerá, como novedad, un trocito de Historia a través de las páginas de una novela policiaca.

A mi modo de ver, sin embargo, el elemento más interesante de la novela es Sam Spade; el personaje principal, que es asimismo el alter ego del escritor. Su descripción, en nuestros días, resulta un cliché, pero si atendemos al momento en que se escribió la novela, comprobaremos que el detective solitario (cuyo atuendo es la archiconocida gabardina y que escondido tras un escudo de rudeza e indiferencia oculta un tipo con moral que se encarga no sólo de descubrir al criminal sino también de denunciar el sucio entramado social de la época), fue una auténtica revolución. Una fuente de la que han bebido muchos de los detectives más famosos de la literatura, e incluso referente de actualidad en algunos casos (por ejemplo en el Samuel Esparta de Ramiro Pinilla).

Así que si os gusta el género, esta será para vosotros una lectura entretenida, muy adecuada para el verano. ¿Os animáis?



Por cierto, ¿conocíais a D. Hammet? ¿Sois de los que os sumergís en las lecturas sin más o investigáis un poquito antes de comenzar una novela? Contadme, por favor, soy toda oídos.


Feliz día.

Microrec: El extranjero

martes, 8 de septiembre de 2015










Al abrir el contenedor se dio cuenta de que estaba empezando a olvidar el nombre de las cosas y a su pesar reconoció que en esta ocasión llevaban razón. Con cierto desasosiego, cerró la tapa y ojeó con detenimiento los portales de su calle en busca de alguna pista o algún indicio de aquel hombre extranjero que, según le habían asegurado, le acompañaría por siempre, para toda la eternidad.


Con esta propuesta vuelvo por REC en el último trimestre del año, ¿y tú? ¿Te animas?

Feliz día.

Respirar por la herida de Víctor del Arbol

jueves, 3 de septiembre de 2015



 “Nada sucede por casualidad”, es la frase que venía a mi mente una y otra vez mientras leía esta novela. Y es que Víctor del Árbol, ha urdido una trama elegante, compleja e interconectada con muchísima habilidad. La historia se desarrolla casi en su totalidad en el año 2005, en Madrid, aunque contiene varios flashbacks en los que se nos muestran momentos anteriores que son muy importantes para entender el desarrollo de la historia.
Eduardo Quintana, un pintor de cierto renombre en el pasado, perdió a su mujer y a su hija en un trágico accidente hace catorce años. Desde entonces ha estado viviendo por inercia, a pesar de haber conseguido cierta serenidad al imponer la justicia por su mano. Sin embargo, no es feliz; no evoluciona. Es un alma atormentada con un cuerpo lleno de cicatrices que sobrevive (de alquiler y entre los efluvios del alcohol) gracias a los retratos que su agente, Olga, le consigue. En esta ocasión, el encargo que le trae Olga proviene de Gloria Tagger, una famosa violoncelista casada con un renombrado director de cine y que también ha sido golpeada duramente por el destino, pues su hijo murió en un atropello. Eduardo espera retratar al chico, pero recibe un encargo bastante especial. Gloria apela a su habilidad para profundizar en el alma de quienes retrata, pues su objetivo es que Eduardo pinte para ella el retrato del hombre que atropelló a su hijo.
Este encargo supondrá para Eduardo un viaje tan sorprendente como incómodo en el que descubrirá la farsa en la que ha estado inmerso, la realidad de las personas con las que ha estado viviendo y apreciará el valor de la injusticia, de la culpa y de la venganza.
Respirar por la herida es una historia intensa, de dolor, de cicatrices, de pérdidas, donde Víctor Del Árbol retrata el lado oscuro de la vida. La parte menos agradable de la existencia, aquel valle de lágrimas del que nos hablaban en las clases de religión. Y de cómo encaja el dolor cada personaje; aceptándolo, rebelándose ante la situación...
La novela está plagada de referencias literarias y musicales y lleva un ritmo que aunque no es vertiginoso, mantiene al lector expectante. Pero no es una lectura ligera. No por su estructura, ni por su vocabulario, sino por la dureza de su historia, por la carga emocional que el escritor imprime a la novela. Por eso la tildaría también de negra a pesar de no ser del género policiaco. Más bien por su dureza, por lo tenebroso de su trasfondo. Por lo cruel e implacable de la historia.
Como en la novela que leí anteriormente, debo decir que el estilo de Victor es impecable. Tiene un léxico extenso y una prosa elegante, directa y clara donde predomina la narración y el detalle. Domina las descripciones plásticas, que ayudan a crear el escenario en nuestra imaginación de una forma sencillísima.
La trama es un exquisito tejido de hilo de araña. O quizás una suerte de pequeñas historias que como afluentes, convergen todas en un fuerte y profundo rio caudaloso. Todo está interconectado aunque cada uno de los hilos va siendo descubierto poco a poco y toma sentido con cada página que vamos leyendo.
El hilo narrativo principal corre a cargo de Eduardo Quintana, creo que este libro podría describirse como una novela coral, en la que todos y cada uno de los personajes tienen su importancia dentro de la narración. Y aquí es donde Víctor brilla con todo su buen hacer de escritor. Porque estos personajes (y son muchos) tienen carácter real. Son el peso de la novela, y Víctor, que lo sabe, se ha explayado con ellos. Con sus luces y sus sombras. Desde sus descripciones físicas hasta cada una de sus expresiones o reacciones son netamente humanas. Una auténtica delicia. Tan complejos y facetados como cada uno de nosotros, son capaces de mantener al lector enredado en la lectura, atento a sus actos, sentimientos y pensamientos. Pero es necesario destacar que además de confluir en la narración, todos coinciden también en ser personajes que han sufrido una pérdida, que tienen una existencia complicada con un claro matiz de fatalidad y de dolor. Que han aprendido a respirar por la herida.
Sinceramente, me cautivó más “La tristeza del samurai”, que aunque en comparación puede ser una novela menos elaborada, quizás me gustó más por la novedad o por el ritmo (algo más acelerado que en esta), pero aún con todo, no puedo dejar de recomendarla. A la obra y al autor.

     ¿Ya lo habéis leído? Si no lo habeis hecho aún, hacedlo. No os arrepentiréis.

Escribir es...

martes, 1 de septiembre de 2015



A veces, cuando la falta de tiempo hace mella en mi ánimo y la fatiga debilita mi espíritu creativo intento recordar que este oficio es algo más que deslizar el bolígrafo sobre el papel.







Feliz día.