martes, 5 de abril de 2016

Micro: Sacar de mentira verdad







Primero fue solo un gesto casi imperceptible y luego varias visitas inesperadas. La escultural vecina del segundo aparecía a cualquier hora en busca de un poco de sal, o con cualquier excusa que le permitiese entrar para echar un vistazo nervioso. Poco después no le quedaron dudas al respecto.

— Encontré bajo nuestra cama estas braguitas—dijo ella sintiéndose al tiempo derrotada y victoriosa cuando vio la expresión culpable en su rostro— . No es mi talla, ¿ves? —le reprochó arrugando en su bolsillo el recibo de su compra en la mercería— . Yo soy de hueso ancho... y honesto.


6 comentarios:

  1. Ufff... transmite mucho en muy poco. Y es duro.

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    1. Muchas gracias Seveth. Hay ocasiones en las que para hallar la verdad hay que hacer de tripas corazón.
      Abrazos.

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  2. Cuando llegan las sospechas... ya nada es igual.

    Buen relato Izaskun.

    Saludos.

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    1. Desde luego Alfonso, la confianza ya nunca vuelve.
      Un abrazote.

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