Las niñas perdidas de Cristina Fallarás

jueves, 6 de abril de 2017



La segunda recomendación de #autorasnovelanegra es Las niñas perdidas de Cristina Fallarás. Un puñetazo certero justo en la boca del estómago.

Una novela brutal, dura, quizá hasta excesiva en algunos pasajes. No tanto por la violencia explícita (que en algún momento está presente) sino por la rabia que destila.

Es una de esas novelas que remueven, que pellizcan por dentro. De esas que son incómodas y que hacen reflexionar. De las que me gustan, en definitiva.

Victoria González, una periodista reconvertida en detective y embarazada de cinco meses, recibe un encargo anónimo junto con un suculento importe para investigar la desaparición de dos niñas. La investigación, sin embargo, no parte de cero sino que surge del hecho desencadenante de la aparición del cadáver cruelmente mutilado de una de las dos hermanas.

De la mano de la detective y de Jesús, su ayudante, recorrerás la Barcelona más sórdida en busca de la hermana perdida. Bucearás en el alcantarillado de las historias más repulsivas y conocerás a los personajes más descarnados y miserables. E irremediablemente, como en un espejo, te verás reflejado en la parte más “amable” (y reprobable) de nuestra sociedad. Esa que está aborregada por lo superficial y políticamente correcto.


Los malos presagios, la irresponsabilidad, la atmósfera asfixiante, la denuncia de la hipocresía social, la difícil renuncia a un pasado tóxico, la crueldad, y la violencia en todos sus registros son semillas que germinan con fuerza en esta novela perturbadora que exuda indignación y rabia en cada frase.

La lectura, sin embargo, es fácil. Su estilo, directo (no podía ser de otro modo) y en algunos casos incluso bastante literario. La prosa, certera. El lenguaje — acorde con las situaciones y el tono de la novela— es bastante crudo en ocasiones y los capítulos cortos, por lo que el ritmo crece y se ramifica hasta más o menos la mitad del libro. Entonces, cuando la trama ya está bien madura, cae del árbol y la inercia de la caída la vuelve imparable.

Las descripciones de los ambientes y lugares, son de lo mejorcito de la novela. Pero no esperes encontrar aquí giros inverosímiles ni elaboradas argucias argumentales. No son necesarios. La realidad ya es bastante despiadada y sorprendente por sí misma.


¿Algún pero? Quizá algunos personajes respondan a arquetipos creados, pero funcionan. Vaya si lo hacen.

Y cómo pone la primera mujer ganadora del Hammet en evidencia la capacidad infinita del ser humano para ser miserable. Un estudio delicioso y terrorífico al tiempo.

Preguntas, cientos de preguntas que surgen y golpean. ¿Por qué nos escandaliza hasta la médula el maltrato animal y somos capaces de movilizarnos por nuestras mascotas con más ceño que en casos de homicidios, pederastia, maltrato de género…? ¿Qué mecanismo institucional está fallando cuando se permite la entrega de niños a hogares de acogida con responsables que anteponen cualquier superficialidad al bienestar físico y psicológico de los pequeños? ¿Qué está pasando? ¿Por qué lo permitimos?


No te llames a engaño. Las niñas perdidas es una novela de lectura fácil, pero de difícil deglución. Se hace bolo y cae a plomo en el estómago. Es, sobre todo, una novela de perdedores. Esa es la clave. Por eso es tan verosímil. Tan reveladora e intensa. Por eso duele.

¿Conocías a la autora?¿Te gusta este tipo de novela negra? Dímelo en los comentarios, por favor.

Feliz día.

2 comentarios :

  1. Me la apunto!

    Tiene buena pinta, de esas que sacas jugo. Cuando acabe de destripar a la Redondo, que me tiene, me tiene...jajajjaja

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  2. Me lo llevo ^^ También a mí me gustan estas novelas que son duras de digerir por todo lo que te hacen sentir y reflexionar. Gracias por la recomendación, no la conocía :)

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