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Cien años de soledad de Gabriel García Márquez

miércoles, 23 de julio de 2014





A principios de año me fijé una serie de metas para hacer que “la infinita” fuese disminuyendo, y entre las lecturas elegidas para este 2014 figuraba “Cien Años de Soledad”, al que no me decidía a acercarme por miedo. Había leído algo de Garcia Márquez allá por la época del instituto, pero no tenía un recuerdo especialmente llamativo de su “Crónica de una muerte anunciada”, así que no tenía muy claro qué iba a encontrarme pero sí sabía que este autor era de extremos. O te encanta o lo aborreces.



Justo entonces, una vez que ya tenía el libro entre las manos, recibí la noticia de su fallecimiento; así que fue el último empujón que necesitaba para introducirme en una historia que, os adelanto, me ha fascinado. Reconozco que he encontrado un par de dificultades a lo largo de la novela (la repetición de los nombres me obligó a componer un árbol genealógico y hacia el final se me hizo algo pesado), pero en líneas generales estoy hechizada.



Gabriel García Marquez (Aracataca, 1927 – México D.F, 2014), alias “Gabo”,  fue un afamado escritor, guionista, editor y colombiano, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1982. Su figura, además de notoria por su oficio, estuvo cargada de polémica debido a sus simpatías afines a Fidel Castro. Es el más destacado referente de la corriente del realismo mágico con su obra “Cien años de Soledad”, donde volcó con gran acierto parte de su biografía. Aunque esta es su novela más conocida, también es el autor de otras obras como La hojarasca, El amor en los tiempos del cólera, El coronel no tiene quien le escriba, Vivir para contarla o Memoria de mis putas tristes.






Desde un narrador omnisiciente, García-Márquez compone la historia de un pueblo (Macondo) y de la estirpe de los Buendía con una prosa lírica, mágica, y abundante. Los personajes están perfectamente perfilados, y el lector es capaz de empatizar con ellos desde cualquiera que sea el prisma que los presenta el autor. Prácticamente todos tienen una fina película de humanidad que los hace creíbles, y terriblemente terrenales. En ellos podemos ver reflejados los actos más mezquinos y miserables, las contradicciones, los deseos inconfesables, la madurez o inmadurez con que se enfrentan a su destino... Un espejo acertadísimo del ser humano.



Pero si los personajes están magistralmente armados, la trama no digamos. Te atrapa, te eleva, te desconcierta a cada paso para aliviarte un poco justo antes de volver a angustiarte. Y como dice en varias ocasiones durante el libro, todo en un movimiento cíclico y delicioso, en una montaña rusa de emoción. Porque si algo le sobra a este libro son las emociones que despierta. Desde la inicial incredulidad por los extraordinarios acontecimientos que suceden en Macondo, hasta la pena por la muerte de los personajes, vamos alternando emociones conforme García-Márquez se recrea en contarnos los avatares de esta localidad en una historia en la que el requisito imprescindible es dejarse llevar.



Y si algo me ha sorprendido con la defensa baja, ha sido el realismo mágico. Me faltarían palabras para contar aquí lo maravilloso de su construcción, lo poético de sus descripciones fantásticas, la naturalidad con que esboza esa magia delicada con la que cierra capítulos del todo imposibles... Lo dicho. Que me ha fascinado, me ha dejado boquiabierta y prendida de sus palabras.



Imagino que no ofrezco nada nuevo acerca de este libro, pues creo que era de las pocas personas que no lo había leído, pero si por una casualidad, tú todavía no lo has hecho, no lo dejes pasar, te lo recomiendo. Merece la pena.

Feliz día.