¿Cómo escribir sobre la Gran Guerra,
la primera guerra «tecnológica» del siglo XX, y la puerta, también, a medio
siglo de barbarie sin precedentes? Echenoz se enfrenta a un nuevo reto
literario que supera con maestría. La certera pluma del escritor avanza junto a
los soldados en sus largas jornadas de marcha por los países
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unca me hubiera imaginado leyendo libros de temática bélica,
y sin embargo, aquí estoy, reseñando el segundo que he leído ya y con un
tercero entre mis manos. Ya se sabe: “nunca digas de esta agua no beberé…”.
Gracias a la generosidad de M. y a las entusiastas palabras
de T. me he acercado a esta novelita. Lo
cierto es que no conocía al autor, y había visto bastantes críticas positivas
de su pluma. La brevedad del libro y como digo, el entusiasmo de T. hicieron el
resto.
Jean Echenoz (Orange, 1947) es un
afamado escritor francés. Sus quince novelas han merecido varios premios
literarios entre los que se encuentran el Médicis (Cherokee), el Goncourt 1999
(Je m´en vais) o el Aristerion y el Mauriac (por Ravel). Las características
que han encumbrado al autor son su aparente sencillez narrativa, casi austera
en algunos casos, y al mismo tiempo un uso inteligente de humor e ironía.
Aficionado a la música gracias a su familia, sus obras muestran este interés
musical entre sus páginas. Además de la novela, ha escrito otros géneros como
biografías y colaborado en la escritura de varios guiones.
La narración es breve, efectiva, dura en algunos momentos,
fría y distante en otros… Quince capítulos en los que, sin diálogos, Echenoz
nos muestra la vida de cuatro amigos en las trincheras. Desde la ilusión por
acudir a un conflicto que se esperaba corto y de fácil resolución, pero que
duró cuatro años, hasta la cruda
realidad de la guerra, que se llevó por delante millones de almas.
Es una lectura disfrazada de aparente simplicidad, en la que
el autor busca que sea el lector quien complete la barbarie que relata, los
datos que él tan sólo pincela. Reconozco que, al principio, me desconcertó
bastante porque esperaba algo más de acción tratándose de un conflicto bélico,
o de algún giro inesperado en la trama…
Pero comentándolo un poco más tarde con M. encontré que en
la pseudo-sencillez de su escritura, este libro esconde mucho más de lo que
dice: nos encuadra en la época, en el sentir de los jóvenes, nos da la realidad
del día a día de los soldados, la situación de quienes esperan la vuelta de los
que han acudido al frente, la dificultad de huir de un conflicto absurdo…Mucho
más de lo que en principio pudiera pensar que podían condensar noventa y ocho
páginas.
Por eso, os aviso, no encontrareis aquí personajes carismáticos,
tampoco un argumento explosivo, ni grandiosos recursos literarios. La grandeza
de esta pequeña pieza es justo por ser un ejercicio de contención y de sorprendente
naturalidad narrativa.
“Todo esto se ha descrito mil veces, quizá no merece la pena detenerse de nuevo en esta sórdida y apestosa ópera. Además, quizá tampoco sea útil ni pertinente comparar la guerra con una ópera, y aunque la guerra, como ella, sea grandiosa, enfática, excesiva, llena de ingratas morosidades, como ella arme mucho ruido y con frecuencia, a la larga resulte bastante fastidiosa”.
¿Y vosotr@s, conocíais al autor? ¿Habéis sucumbido a la
cantidad de lecturas sobre la Primera Guerra Mundial?
Feliz día.
