En
este relato de amor obsesivo, Frederick, introvertido y tan falto de educación
como de afecto, se dedica a coleccionar mariposas y hacer fotogr afías. Un
día, un golpe de suerte en las quinielas le permite poner en práctica un plan
secreto: secuestrar a Miranda, una estudiante de arte a la que admira
furtivamente, y encerrarla en el sótano de una casa de campo. A partir de ese
momento, para él sólo queda esperar a que el aislamiento acabe por borrar los
prejuicios de clase que dificultan su relación amorosa. Ella, una mujer tan
inteligente como desesperada por recuperar la libertad, trata de ser
comprensiva, pero no puede disimular cuánto odia en su captor el desprecio por
todo lo humano.

John Fowles (Essex 1926 – Dorset 2005). Hijo de un comerciante de tabaco y una maestra, trabajó en la docencia tras licenciarse y servir en la Armada británica. Escribió varias novelas, siendo l “El Coleccionista” la que le catapultó a la fama. Varias de sus obras se han llevado al cine, como “La mujer del teniente francés” o “El Mago” con dispares resultados. Considerado por algunos críticos el padre del postmodernismo británico, murió en 2005 en su casa de Dorset
El argumento de esta novela gira en torno a Frederik - Ferdinand y Miranda, dos retratos psicológicos excelentes que nos muestran a dos personas totalmente diferentes. Él es un hombrecillo gris de clase media, aficionado a coleccionar mariposas, poco cultivado, con escasas habilidades sociales y poca iniciativa laboral. Ella en cambio, es una joven inquieta, estudiante de arte con inquietudes sociales e intelectuales, culta y de una esfera social superior.
El hecho desencadenante de los acontecimientos que nos narra Fowles es un golpe de suerte que tiene Ferdinand. Gana una importante suma de dinero en la loteria y decide cambiar un poco su vida. Envía a su prima y tía al otro lado del mundo, y se despide del trabajo. Se origina de esta manera un nuevo comienzo para él en el que gracias al dinero puede poner en práctica todo cuanto desee.
Y la desea a ella, a Miranda. Pero no desde una perspectiva amorosa clásica, sino desde un enfoque romántico pero anclado en las reglas de su imaginario personal.
Obsesionado como está por la muchacha, y convencido de que no puede acercarse a ella de manera natural, decide raptarla con la esperanza de que ella le conozca y cumpla sus expectativas afectivas. Así, desde su terreno de observador, de coleccionista, es capaz de observar a la muchacha tratando de cumplir su sueño e intentando entender una personalidad tan opuesta a la suya.
Fowles, precursor de los thrillers actuales, lleva (allá por los sesenta) a sus personajes al límite y al igual que otros autores (Auster, etc) obtiene de esta maniobra excelentes resultados que dejan al lector acompañado de una inquietud duradera gracias a la atmósfera opresiva que acompaña convenientemente el argumento.
También el tratamiento del lenguaje en el libro es interesante, puesto que lo que en un principio nos parece sencillo o pueril, se descubre posteriormente como la forma de expresión de Ferdinand, diametralmente opuesta a la de Miranda, como veremos en páginas posteriores.
La estructura del libro es otro de los puntos que redondea la obra, puesto que gracias a ella podemos conocer de primera mano los pensamientos de Ferdinand primero, y gracias al diario que escribe Miranda, el calado de los hechos en ella. Pero donde Fowles da el remate de gracia es en el epílogo. Allí el ánimo del lector, expectante y empequeñecido ante los acontecimientos y la génesis del mal sucumbe bajo las palabras del escritor.
Curiosamente, esta es una de las pocas veces que he encontrado críticas positivas a la versión cinematográfica de la obra, por lo que creo que será interesante acercarse a Terence Stamp y Samantha Eggar en la adaptación de “El Coleccionista” (1965).
Si os decidis a leer este libro, únicamente debo advertiros que hay que valorarlo y entenderlo en su contexto preciso; los sesenta, donde el suspense no estaba salpicado por tramas tan retorcidas como las que nos seducen ahora. No hay artificios ni sobrantes en esta historia que refleja fielmente cuanto pasa por la imaginación de una mente transtornada pero aceptada y disfrazada de normalidad en nuestra sociedad. Quizás por eso resulta tan escalofriante.
