Mostrando entradas con la etiqueta lectura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lectura. Mostrar todas las entradas

Más que un club ...

martes, 13 de junio de 2017


No, no vengo a hablar de fútbol. Ni siquiera soy hincha de ningún equipo aunque se perfectamente qué es un “fuera de juego”, conste. La cosa va por otro camino.

Por el de la lectura, of course.

La semana pasada os pedía que me dijeseis cómo leíais (en silencio o con ruido de fondo; en soledad o en compañía…) porque he encontrado una iniciativa originaria de Estados Unidos que me ha dejado patidifusa. Es una actividad que tuvo su origen en 2010 con Christopher Frizelle como artífice y la llaman (traducción propia) el club de lectura silenciosa.

Vale. Dicho así, pues casi que no tiene gracia. Pero ¿y si te digo que son reuniones para leer en soledad acompañada? Lectura en silencio, si. ¿Y si te cuento que suelen tener lugar en bares (el original sigue convocándose en el Hotel Sorrento)?

Ajá.

Ojoplática me quedé. Y entonces comencé a pensar…¿Eso sería factible aquí?¿Llegará esa moda? Porque otra cosa no, pero silenciosos y comedidos…no lo somos ni por asomo. Culturalmente nos gustan las reuniones sociales. Somos bulliciosos, vocingleros y ruidosos (aún recuerdo un viaje a Praga en el que pude detectar sin ningún género de dudas a un grupo de españoles en el hasta entonces silencioso lugar).

Se ve, se siente, el guirigay en el ambiente. Somos así.

Pero a lo que iba, que me despisto. Los clubs de lectura silenciosa. ¿Qué son?¿Con qué objetivo se crearon? ¿Quién acude y por qué? ¿Por qué se celebran en bares y no en bibliotecas?¿Tú también te lo preguntas?

Te cuento.

Son reuniones mensuales gratuitas que se desarrollan generalmente en un horario de tarde – noche en un lugar (parece ser que tienen preferencia por bares) convenientemente ambientado con luces e incluso puede que con música de fondo en directo. La convocatoria suele congregar a unas veinte personas que acuden al lugar con una lectura propia (libro, periódico, revista, etc) y con el único objetivo de leer y tomar una copa (en solitario) mientras se disfruta de la lectura si se presta la ocasión.

A diferencia de los clubs de lectura tradicionales, aquí nadie busca comentar sus apreciaciones, conjeturas o impresiones. Sencillamente se acuerda una regla de silencio (que suele durar de una a tres horas según los casos) para leer sin distracciones.

Por lo que he podido apreciar, lo que más valoran los asistentes de estas reuniones es que salen de casa y se “socializan” en un entorno menos institucional que las bibliotecas y menos impredecible (por aquello de las condiciones atmosféricas) que los lugares al aire libre. Hay quien lo toma también como un empuje para cumplir el reto personal de leer cierta cantidad de páginas mensuales integrándolo en su agenda. No está nada mal como motivación extra, ¿verdad?

Dicen que hay algo mágico en compartir el silencio y afición con extraños; que da sosiego y recogimiento, como si estuvieras en una catedral. En cierto modo puede que la cosa tenga su gracia porque el entorno se busca con mucho mimo. No vale cualquier lugar sino que debe ser uno con cierto encanto, que invite a relajarse, a leer. Un sitio con asientos cómodos y buena iluminación (se me ocurre que una cafetería tipo Starbucks podría ser un lugar idílico para quien sea amante de la lectura y del café).

Y el espacio de dos horas no es demasiado para apoltronarse un poco, además. Creo que como en las recomendaciones para los tiempos de descanso en la conducción de vehículos, es el tiempo justo para desear moverse un poco, desentumecerse y volver a decir algunas palabras en voz alta.

Creo que, de poder implantarse aquí, el requisito de más difícil cumplimiento sería mantener un clima de silencio absoluto. No vale ni murmurar, ni leer en voz baja. Solo se permite el ruido de las páginas al pasar y los carraspeos propios de los lugares concurridos. Nada más.

(En nuestro descargo, te diré que los españoles no somos los únicos a los que les cuesta guardar silencio cuando compartimos el mismo espacio porque he leído que para mantener este ambiente en algunos lugares tienen que repartir unas tarjetitas con el lema “Shhhh” que se entregan a quienes no pueden/quieren/ saben mantener sus labios sellados.)

En cualquier caso me parece una iniciativa muy interesante a la que veo infinitas posibilidades (podrían ser reuniones temáticas aderazadas con una música acorde a las lecturas por ejemplo) aunque no sé si tendría cabida por aquí.

¿Tú qué opinas? ¿Conocías la iniciativa?¿Crees que podría funcionar? ¿Dónde las celebrarías? Es más, ¿te animarías a montar una? ¡Te espero en los comentarios!


Feliz día.

No me chilles que no te leo.

martes, 6 de junio de 2017


Hoy llego a nuestra cita semanal con una petición y algunas sugerencias. Necesito que me resuelvas una pequeña gran duda que me tiene en un sinvivir.

¿Qué espacio le concedes al sonido en tus lecturas? ¿Lees en silencio?¿Buscas una banda sonora acorde a la novela que estás leyendo para introducirte más en la historia? ¿Si la lectura sugiere alguna canción durante la historia, la pones como música de fondo para crear el entorno que el autor te propone? Vale, vale, igual no es una sola duda sino varias anidadas, pero es que me intriga bastante.

Porque a mí me pasa algo curioso. Para concentrarme en la lectura y no despistarme (sobre todo en novelas de las que quiero diseccionar con bisturí para no perderme nada) necesito silencio. O bien ruido blanco, que según demuestran los estudios (y yo lo confirmo en carnes propias), ayuda a concentrarse e incluso a relajarse. Por eso mis momentos más dulces de lectura suelen ser en soledad.

En silencio puedo descubrir (o eso creo) al autor de la novela con todo su potencial, desenmascarar segundas intenciones del texto, referencias metaliterarias y un largo etcétera que me hace saborear las lecturas un escalón por encima del mero disfrute lector.

Y por si el entorno no da muestras de dejarme en paz favorecer mi momento zen, siempre hay algunas páginas (creo que todas tienen aplicaciones para el móvil) que pueden ayudar a crear ese oasis de paz del que luego cuesta tanto salir. Por si te pueden servir de ayuda, aquí te dejo unas cuantas:

  • Coffivity: Aquí encontrarás el ruido ambiental de una cafetería. Quizá resulte algo monótono y repetitivo al cabo de un rato, pero como la idea no es concentrarse en la aplicación sino que esta sirva de mullido colchón para poder focalizar tu atención en la lectura, suele funcionar bastante bien.

  • Soundrown : Si lo tuyo es otro tipo de ruido, por ejemplo el de los niños en el parque, la lluvia o los trenes, te recomiendo esta página en la que puedes elegir entre varias opciones.

  • Rainy Mood: Aunque quizá a ti lo que te resulta útil son los sonidos ambientales. Entonces, puede que te guste esta página. A mi en concreto no me termina de convencer porque tanta agua corriendo me hace ir con bastante frecuencia a visitar a Roca, y entonces el ritmo de lectura va a trompicones.  Pero para gustos, los colores.

  • Brainwaves : Por último, aunque no menos interesante, yo suelo utilizar esta app. A diferencia de las anteriores, el sonido que utiliza no es ambiental, sino que se trata de sonidos asociados a ondas cerebrales. Así, según la necesidad puedes escuchar ondas alfa, gamma, delta o theta para concentrarte, relajarte, impulsar tu creatividad…

Además, como te decía al principio, hay algunos libros que entre sus páginas van dejando canciones como miguitas de pan para que entres en el entorno de la historia. A mi me resulta complicado leer con música que lleva letra y ya si me resulta familiar ni te cuento. Por eso suelo aprovechar el final del capítulo o del tiempo de lectura para consultar aquellas canciones que a priori no conozco (hay muchas de las que desconozco el título pero luego al buscarlas me llevo una sorpresa) y que el autor destaca en la novela. Es muy interesante porque en estas búsquedas me he encontrado verdaderas joyas que no conocía.

En cambio para lecturas más ligeras, en mi opinión, no hay nada mejor que un poquito de música ambiental tipo “sala de espera del dentista” o “momento ascensor de hotel” para no despistarme, cosa que es fácil de encontrar en el dial.

Por otra parte, cuando escribo la cosa cambia. Si estoy en el proceso de escritura (censurando como puedo a mi editora interna) me gusta la música que favorezca el ambiente en el que estoy trabajando. Por eso páginas como esta me ayudan a entrar de lleno en el mundo ficticio y el medio emocional en el que quiero moverme. Te la recomiendo especialmente si eres una escritora auditiva porque sus sonidos de atmósferas son espectaculares.

Posteriormente, en el modo editora-censora, vuelvo al ruido blanco o al más absoluto silencio (sobre todo si leo en alto lo que he escrito y retocado para comprobar su redondez).

Así que ya ves, no puedo vivir sin música, pero en ocasiones tampoco con ella ;).


¿Y tú, qué necesitas para leer?¿Y para escribir? ¿Tienes alguna otra web o app que utilices para concentrarte o evadirte? Si es así, cuéntamelo por favor. Y si te ha parecido un artículo interesante, me hará mucha ilusión que lo compartas.

9+1 poderosas razones para comprar un libro

jueves, 1 de junio de 2017



Abril ha sido un mes difícil. El día del libro me pone al límite de mi resistencia porque ¿quién es capaz de resistirse ante los ojitos tiernos y el aroma de las páginas de una novela negra? Yo no. Y este mes a tenor de lo que veo, lleva el mismo camino.

Y es que a pesar de que tenga decenas de novelas pendientes de leer, aún a riesgo de que las estanterías cedan y caigan sobre mi cabeza como el cielo de Asterix, aunque la cartera se llene de telarañas durante unas cuantas semanas…Es inevitable.

Si acudo a algún sarao literario de importancia, vuelvo con las manos llenas.

Así que una de dos. O emigro allende los mares para evitar tentaciones o bien sucumbo ante lo evidente. Eso sí, con las justificaciones oportunas ante el desconcierto del personal. Todo por evitar una discordia familiar tipo:

—¿Vas a comprar otro libro más?
—Si…
—¿En serio?


  1. Es que este no es un libro más. Es EL LIBRO que llevaba esperando toda la vida. ¿No lo ves, qué bonico, por favor?

  1. Además, si apretujo un poquito los que tengo en la estantería todavía queda un poco de espacio. Que no estoy pensando en comprar el Ulises de Joyce, hombre. Aunque bien mirado, si los apilo así, con gracia, hasta podría entrar justo aquí, ¿no te parece?

  1. Aparte de que estoy retomando las buenas costumbres. Y a mí siempre me dijeron que hay que hacer caso a nuestros mayores. ¿Sabes? Mi abuela siempre decía que no dejase para mañana lo que pudiera hacer hoy…O sea que no debo dejar para mañana lo que pueda comprar y leer hoy… ¿no?

  1. Y hoy me he levantado bastante positiva. El sol brilla, los pájaros cantan… ¡Ah! ¿no? Llueve a mares y hace un frío que pela…Pues nada. Un día perfecto para salir a la calle, dirigirme directamente a mi librería favorita y una vez allí…

  1. Amén de que esta semana llevo tropecientas horas de ejercicio aeróbico (aunque el polvo de la máquina del infierno elíptica parezca indicar lo contrario). Verás. He caminado varios días desde el trabajo hasta el escaparate de mi librería favorita y finalmente me he decidido a entrar. Una vez dentro he recorrido los pasillos, he subido y bajado a los pisos superiores e inferiores ¡por las escaleras!...Eso son horas de ejercicio saludable, ¿no? Yo creo que me merezco un premio. ¡No te lo vas a creer, resulta que he encontrado ESTA JOYA!

  1. Encima acabo de terminar con la última novela que me ha dejado el cuerpo blandito. Ya ves. En este momento no tengo nada para leer. Bueno, eso si no miro la estantería repleta de libros pero mejor hablamos de otra cosa ¿verdad?¿Qué hizo ayer el (Barça/Madrid/el equipo/deporte que corresponda)?

  1. ¿Eh? ¿Qué me dices, que tengo repetido un libro? Noooo. Son dos ediciones completamente diferentes de mi novela favorita. Y acaba de salir al mercado la última reedición que, no te digo más, tiene una portada preciosa, un prólogo de infarto y la encuadernación de ensueño…


  1. Ah, por cierto ¿te he dicho que los libros hacen que la ansiedad y el estrés se reduzcan drásticamente? Pues sí. Ayudan a que mis problemas desaparezcan al menos durante el tiempo en el que me sumerjo en sus páginas. Y esto sale mucho más barato que un terapeuta o  ir de vacaciones al Caribe como una docena de veces al año para desestresarme. ¿A que sí?


  1. Vale, vale, lo reconozco.  Estoy afectada por el Tsundoku. Pero, vamos a ver, seamos serios. ¿Realmente hay tanta diferencia entre acumular 100 libros para leer o 101? Yo creo que no. Entonces…


  1. Y por si no te acuerdas es el cumpleaños de Mr. Plómez, el tipo  ese tan pesado de la oficina que siempre tiene un detalle para todos. Si. Ese al que le gusta mascar chicle mostrando los molares, bailar La Macarena en todas las cenas sin excepción y leer comics en voz alta. Creo que he dado con el regalo ideal. Una novela de mi autor favorito puede abrir su mente a otras lecturas. Para que lea algo más que a Mortadelo y Filemón… Incluso para acoger al libro con ternura cuando él decline tu regalo con su elegancia habitual (Ups, no tengo ticket regalo, qué penaaaa) y  te diga que ese estilo de novela no es lo suyo.


Y si todo lo anterior no vale para hacerse con el libro soñado, pondremos en marcha las neuronas. Y como este es un rincón negro, negrísimo podemos hacer que todo parezca un accidente ¿verdad?

7 formulas sobrenaturales para encadenar lecturas

martes, 9 de mayo de 2017



Cuando comento los libros que leo, (que son un montón pero tampoco me parece que sea tan exagerado en comparación con otras bloggeras), la gente me pregunta cómo lo hago.

¿De dónde sacas tiempo?¿Eres un ser sobrenatural? ¿Cómo lo haces?

Me sorprende porque es algo a lo que yo no había prestado demasiada atención. Para mí es algo natural que doy por sentado. Pero (por lo visto)esto no es igual para todos. La lectura en algunos casos es una rutina o habilidad que debe desarrollarse y fortalecerse a través de la práctica aunque al principio, si una no tiene esa costumbre, puede ser frustrante.

Mucho (a la vista de las caritas de consternación del respetable cuando hablamos del tema).

Así que, después de que varias personas se hayan interesado por mis "trucos" para encadenar libros y lecturas creo que puede ser interesante compartir aquí algunas fórmulas que a mí me sirven y otras que no.

1. Mens sana in corpore sano. Al hilo de la cita de Décimo Junio Juvenal que posteriormente popularizó el amigo Pierre de Coubertin, yo también trato de ejercitar el físico en la medida de lo posible. En mi caso, el asunto pasa por subirme a la elíptica casi a diario. Pero eso no quiere decir que ese tiempo sobre la máquina del infierno bicicleta no pueda ser entretenido ni productivo. ¿Verdad? Solo necesitas un atril y un elemento de lectura: libro, e- book, móvil, tablet...A tu gusto. Taitantos minutos de felicidad endorfínica (posterior) asegurados y la lista de libros leídos por fin va disminuyendo. ¿Te apuntas?


2 Poligamia.
Ojo, que no estoy abogando por actividades amorosas de moral distraída. No. Hablamos de lecturas. Hace años tamaña actividad me parecía impensable pero también hace años disponía de mucho más tiempo y por qué no decirlo, de paciencia. Hoy, las cosas han cambiado. Siempre que sean géneros y estilos dispares (una novela negra y un libro de relatos por ejemplo) soy capaz de llevar varias (dos, tres como máximo) lecturas a la vez. Y eso hace que la Infinita (si la tienes) se vaya desinflando.


3. Rutina de lectura .Inexcusable. Este es el quid de la cuestión. Puedo pasar sin tomar un café al día (con esfuerzo) e incluso puedo salir a la calle sin que coordinen los zapatos con el bolso (esto no me cuesta nada, la verdad), pero un día sin leer se me antoja inconcebible. La cosa se complica con los horarios de trabajo y las obligaciones familiares. Más aún si para poder disfrutar de la lectura es absolutamente necesario el silencio (o si hay ruido que sea de fondo). Así que mi rutina de lectura (de lunes a viernes) se reduce a dos espacios diarios. Uno, en el desayuno (es mi momento favorito del día porque disfruto el doble: de café y buena novela en silencio: sencillamente perfecto) y otro mientras como en soledad al mediodía. Y no, no es negociable. Si no acudo a alguna de estas dos citas, a mi día le falta algo.


4. Cuéntame al oído.
Leer no solo es deslizar la vista sobre el papel. Hay otras fórmulas de lectura; los audiolibros por ejemplo. Y no son únicamente una fórmula de lectura, que incluso hay quien lo utiliza para sobrellevar tareas más pesadas y rutinarias. Pero no son válidos para todos los públicos. En concreto, para mi. Lo he intentado en varias ocasiones pero no consigo centrarme. Con esta forma de lectura, pierdo la magia imaginaria. No soy capaz. Lo he probado yendo de paseo, en el autobús, mientras plancho...Pero nada. Necesito un extra de concentración que no logro. Y eso que lo recomiendan y disfrutan personas que tengo en gran estima. Así que te animo a que lo pruebes. Quizá para ti sea una forma ideal de encadenar lecturas. Quién sabe.


5. Participar en retos. Punto controvertido. Los retos me gustan. Durante bastante tiempo he participado y seguido este tipo de desafíos, pero mi experiencia es que entrar en ellos implica dedicarle cierto tiempo y probablemente un tipo específico de lectura. Y yo soy un alma libre, rebelde y negra. Muy de novela negra. Así que a día de hoy sigo algunos de ellos ya que son una fuente inagotable de buenas recomendaciones, pero no participo.


6. Breaking up it´s hard to do
(No he podido evitar el link. Me encanta esta canción) Romper es difícil. Si. Pero es necesario. Y te lo digo yo que antes de dejar una lectura a medias, me trago todos los sapos y culebras del mundo. Pero el tiempo es limitado y la Infinita cada día crece más, así que se imponen medidas drásticas. He cambiado. Y eso me ha hecho leer más y mejor. ¿El libro que estás leyendo no te enamora?¿Te cuesta ponerte a leer porque tu lectura no te apasiona? Dale una última oportunidad; dos páginas más y listo. ¿Ha mejorado? ¿No? Pues a otra cosa, mariposa. 


7. Sin complejos.
¿Por qué debes leer las últimas novedades editoriales a pesar de que sean unos ladrillos infumables? ¿Por qué no probar otras cosas? Si has entrado en una espiral de desánimo o de cansancio, la lectura de libros cortos puede ser una solución para ti. Te permite degustar géneros muy diferentes sin invertir demasiado tiempo en ellos y redescubrir tu pasión por la lectura, por un autor en concreto, o un genero específico y desconocido hasta el momento.



Ah, por supuesto. No tener vida social también ayuda a encadenar lecturas. Pero eso, de momento, ni lo valoro. ;)



Así que cuéntame ¿tienes algún truco para leer a diario?

10 Inquietantes riesgos de una actividad temeraria: leer

martes, 18 de abril de 2017



Si. Soy escritora. Pero todavía no soy una autora publicada (tanto da si lo eres en autoedición como si llevas a las espaldas una editorial como bien dice Mallorquí en este artículo). Por eso, presentarme de esta forma en general me resulta un poco incómodo ya que la gente suele tomarse a la ligera esta afirmación.

Sin prueba física palpable, el respetable te mira como cuando de niños decimos que de mayores seremos de la NASA.

O sea: sin novela publicada, no te toman en serio.

Con mi faceta de lectora es más fácil sentirse cómoda. Pero que nadie crea que leer es algo fácil. Nein, nein. Es una actividad claramente peligrosa y delicada. Que también tiene su problemática, oiga:



1. Salir de tu cuarto después de un ratito matutino de lectura y darte cuenta de que ya ha anochecido.

2. Quedarte sin marcapáginas en el peor momento y buscar cualquier cosa a tu alrededor (y digo cualquiera: quitar un hilo a la camiseta, acercarme a un jardín para coger una brizna de hierba, pedirle a la señora que se sienta al lado en el autobús un trocito del folleto que está leyendo con la consiguiente miradita de miedo/odio/incredulidad...) para evitar doblar la esquina superior de la página de la novela.

3. Hacer un croquis de los nombres de los personajes para reconocerlos y evitar mezclarlos. (Ya. Ya sé que esto sería algo perdonable en una novela tipo La Colmena, pero reconozco que es abrir la primera página de un libro de autores suecos y ya puedo buscar papel y lápiz para no perderme. Para mi, inevitable.)

4. Leer un párrafo varias veces. Cerrar el libro. Volver a abrirlo y leer el párrafo de nuevo sin entender nada. Cerrar el libro y preguntarte si sabes leer o si lo has olvidado por completo.

5. Leer por equivocación un spoiler en la red de una novela que justo vas a comenzar.

6. No tener espacio físico en casa para más estanterías o libros.

7. Lidiar con la violencia mental descontrolada cuando alguien te molesta y debes hacer una interrupción estúpida que te distrae de la lectura en el momento álgido del capítulo.
8. No ser partidaria del "movimiento zombie" y aparecer día sí, día también como un personaje de The Walking Dead por leer "solo un capítulo más" cada noche.

9. Intentar mantener la compostura en público (sin éxito) mientras lees una escena especialmente emotiva para tí.

10. Consumirse de impaciencia esperando la siguiente entrega de una saga mientras imaginas al autor escribir al "estilo buitre" (con solo dos dedos planeando en círculos sobre el teclado).



Lo dicho. Leer es una actividad temeraria con una problemática...terrible ¿no crees? 😄 Y ahora, cuéntame, ¿en cuántos puntos te ves reflejada? ¿Se te ocurre alguno más?


Feliz día.

Top 7: Pon un lector en tu vida. ¡Todo son ventajas!

martes, 4 de abril de 2017





Esto de pasar un ratito con la familia, lejos de ser un momento tranquilo, se está convirtiendo en un deporte de riesgo. No necesito hacer puenting para que mi nivel de adrenalina suba a cotas inimaginables, no te digo más.


Mi tía Julia ha venido a pasar unos días a Mordor, con nosotros. Desde que se quedó viuda suele visitarnos cada cierto tiempo. Fiel a sus costumbres, ha llegado recién teñida y con su corte de pelo algo anticuado; ese que asocio a su imagen desde que yo llevaba trenzas. Ha traído sus gafas de montura de alambre, sus manos de dedos entrelazados, su sonrisa deslavada y ese misticismo que recubre cada uno de sus movimientos.


Y sin embargo, a pesar de que su imagen dista bastante de ser provocadora o incitar al deseo, parece ser que la tía Julia, con su olor a tiempos remotos, su timidez y su sonrisa melancólica ha conseguido —con el inevitable alborozo de mi madre—, despertar el interés de Natalio, el vecino solterón del segundo que anteayer la convidó a un café


—¡Un partidazo, Julia, un partidazo! — repetía mi madre sobre la mesa de la cocina desplegando sus célebres artes de Celestina (que adquirió más o menos cuando Jesús Puente presentaba Lo que necesitas es amor) —. ¿Verdad txiki? — continuó dirigiéndose a mí con su perorata mientras articulaba a espaldas de mi tía una sucesión de gestos que harían las delicias del más avezado de los jugadores de mus—. Anda, venga, díselo tú.

Y allí estaba yo. Como una equilibrista a punto de dar el salto decisivo en el trapecio. Sola ante el peligro. Sin red. Con dos pares de oídos pendientes de mis palabras. ¿Qué argumentos podía esgrimir para no faltar a la verdad y al mismo tiempo satisfacer los deseos de mi madre?


Recordé el piso de Natalio. Limpio, cuidado. Cada habitación amueblada con su correspondiente televisor  para batallar contra la soledad. Y las estanterías repletas de libros… ¡Los libros! ¡Mi salvación! Natalio lee. Y un lector es un partidazo. Eso sí que es verdad. Así que rauda y veloz me lancé a enumerar las razones por las que efectivamente, Natalio podía ser un buen compañero para mi tía Julia:



TOP 7: PON UN LECTOR EN TU VIDA.


· Los buenos lectores lidian mejor con el estrés y con la soledad. Para él/ella y para ti, en este mundo que tenemos, eso es crucial.


· Un lector siempre necesita su propio espacio y su tiempo para dedicarlo a leer. Como consecuencia, tú también posees un espacio y tiempo propio en el que tu pareja lectora no te molestará.


· En general, son capaces de empatizar mejor. Los lectores entran en miles de aventuras, de historias, y de personajes. Por eso son más capaces de ponerse en la piel del otro y de crear unos lazos emotivos más profundos.


· Suelen tener buena memoria. Además de recordar las historias leídas, el ejercicio de la lectura es una medicina excelente contra el olvido de fechas especiales, por ejemplo. Y si su súper - poder no es la memoria, es posible que lo compense con alguna otra facultad: por ejemplo la cuadernofilia (lo apuntará con una caligrafía exquisita en algún tipo de libreta preciosísima con un bolígrafo/pluma/roller maravilloso).


· Aunque no sea un lector compulsivo, probablemente tendrá conocimientos generales sobre temas muy variados en relación a sus lecturas. Por eso es un compañero perfecto para eventos sociales puesto que nunca le faltará conversación.


· Ese profundo conocimiento también jugará SIEMPRE a tu favor (recuerda que, además de las novelas, hay libros de múltiples disciplinas: música, fontanería, sexo…)


· Y por supuesto, cuando pienses en un detallito con un lector (cumpleaños, día señalado, agradecimiento…) siempre sabrás qué regalarle ¿verdad?



¡Todo son ventajas! ¿Y tú, ya has puesto un lector en tu vida?

Feliz día.