Pre - reseña de El Efecto Midas de Manuel Dorado

jueves, 15 de junio de 2017



¿Pre – Reseña? ¿Qué es eso? Lo reconozco, el término es purita invención. Pero es que esto es algo especial. Hay veces que una novela o su entorno requieren una atención detallada porque han llegado de un modo diferente al habitual. Y este es el caso.

Buenas palabras y buenos modales abren puertas y portales. Eso decía mi abuela. Y tenía toda la razón. Mucho más en el mundo literario (sobre todo en caso de ser un autor prácticamente desconocido).

Cada cierto tiempo reseño alguna obra de un autor novel. Me gusta pensar que este espacio resulta útil tanto a lectores como a escritores y, aunque no puedo dar toda la cobertura que quisiera a todas las solicitudes que recibo, en algunos casos suelo aceptar y reseño obras de autores independientes que se ponen en contacto conmigo para darle más visibilidad a su trabajo.

Y no te voy a engañar. A lo largo de estos años he encontrado de todo. Libros estupendos con una campaña de marketing totalmente desalentadora, o libros flojitos pero con un autor carismático que respaldaba su obra con gracia y firmeza.

Generalmente quienes acuden al blog para pedir una reseña son autores que, aunque tienen muy buenas intenciones, suelen poner de manifiesto sus carencias en procesos de habilidades sociales blogueriles (otro bonito palabro ¿eh?) y publicidad. Es excepcional encontrar un caso de escritor – emprendedor novel que se mueva con la mesura y educación necesarias para solicitar la lectura de su libro.

Por eso hoy quiero contarte el caso de El Efecto Midas de Manuel Dorado. Un ejemplo del buen hacer de un autor independiente y de un buen producto acabado con dedicación y mimo.

Me apena no llegar a leer y reseñar todas las novelas que me ofrecen, pero mi tiempo es limitado y cuando hay un montón de peticiones al mes, me entran los sudores frios. ¿Cómo elijo qué novela leer? ¿A quién le digo que sí y qué solicitud declino?, Se por experiencia que la escritura, a pesar de ser un trabajo muy satisfactorio y adictivo, es duro. Muy duro. Así que quiero ser justa (y si es posible, no perder el tiempo).

El primer cribado es el más sencillo. Si la novela propuesta no entra dentro de los géneros en los que me muevo, pasa a segundo plano. Y si el mensaje de correo está totalmente automatizado, tampoco pasa la criba. No soy un robot. No me trates como si lo fuera, por favor.

El segundo filtro es más detallado. Leo con atención el mensaje de correo y hago una lectura rápida de la sinopsis de la novela o la web del autor. Si me resultan atractivas doy el paso y contacto con el escritor.

Manuel se puso en contacto conmigo hace un par de meses via mail. Ya desde el comienzo su correo se diferenció de otros mensajes automatizados que suelo recibir. No era un mensaje tipo “lee mi libro y lo reseñas, por favor”. No. Manuel recordó y utilizó una regla básica: cortesía y buena educación. Había pasado por el blog, le había echado un vistazo y creía que su libro podía encajar de alguna forma en Filias Home. Nada de robots ni mensajes automatizados. Bien.

Minipunto para Manuel.

Además me explicó por qué una reseña en el blog era importante para él, señaló el estilo de novela que era El Efecto Midas y me indicó su página para que pudiera comprobar si podía interesarme.

Respeto y calma.
Otro minipunto.

Una vez que me puse en contacto con él, me atendió de manera amable y me ofreció su novela en el formato que disponía facilitándome también otros formatos si era necesario. Se suscribió en el blog. Desde entonces ha esperado pacientemente a que yo leyera su libro. Nada de agobios. Sin atosigar.

Minipunto.

Y van tres.

Hoy día la auto – publicación es un proceso relativamente sencillo que está al alcance de todos, pero eso mismo hace que dentro del mercado sea muy difícil llegar a diferenciar un producto convenientemente pulido del que no lo está (y de esto último hay mucho, te lo aseguro).
Manuel sabe que para destacar hay que diferenciarse y apuesta fuerte por la profesionalidad. Tanto en su formación de escritor como en las labores de edición, preparación y puesta a punto de la novela. Detrás de El Efecto Midas hay oficio, horas de trabajo y una buena estrategia de promoción.
  
Mención aparte merece el libro en sí (publicaré la reseña la próxima semana). Entretanto te adelanto que es una novela  muy cuidada. Una lectura entretenida en la que como lectora vas a disfrutar  y, como escritora, puedes aprender mucho de técnicas y recursos que ha utilizado Manuel con mucha destreza.

¿Quieres abrir boca mientras esperas la reseña? Pincha aquí


Nos vemos en breve. Mientras tanto, ¡feliz día!

Más que un club ...

martes, 13 de junio de 2017


No, no vengo a hablar de fútbol. Ni siquiera soy hincha de ningún equipo aunque se perfectamente qué es un “fuera de juego”, conste. La cosa va por otro camino.

Por el de la lectura, of course.

La semana pasada os pedía que me dijeseis cómo leíais (en silencio o con ruido de fondo; en soledad o en compañía…) porque he encontrado una iniciativa originaria de Estados Unidos que me ha dejado patidifusa. Es una actividad que tuvo su origen en 2010 con Christopher Frizelle como artífice y la llaman (traducción propia) el club de lectura silenciosa.

Vale. Dicho así, pues casi que no tiene gracia. Pero ¿y si te digo que son reuniones para leer en soledad acompañada? Lectura en silencio, si. ¿Y si te cuento que suelen tener lugar en bares (el original sigue convocándose en el Hotel Sorrento)?

Ajá.

Ojoplática me quedé. Y entonces comencé a pensar…¿Eso sería factible aquí?¿Llegará esa moda? Porque otra cosa no, pero silenciosos y comedidos…no lo somos ni por asomo. Culturalmente nos gustan las reuniones sociales. Somos bulliciosos, vocingleros y ruidosos (aún recuerdo un viaje a Praga en el que pude detectar sin ningún género de dudas a un grupo de españoles en el hasta entonces silencioso lugar).

Se ve, se siente, el guirigay en el ambiente. Somos así.

Pero a lo que iba, que me despisto. Los clubs de lectura silenciosa. ¿Qué son?¿Con qué objetivo se crearon? ¿Quién acude y por qué? ¿Por qué se celebran en bares y no en bibliotecas?¿Tú también te lo preguntas?

Te cuento.

Son reuniones mensuales gratuitas que se desarrollan generalmente en un horario de tarde – noche en un lugar (parece ser que tienen preferencia por bares) convenientemente ambientado con luces e incluso puede que con música de fondo en directo. La convocatoria suele congregar a unas veinte personas que acuden al lugar con una lectura propia (libro, periódico, revista, etc) y con el único objetivo de leer y tomar una copa (en solitario) mientras se disfruta de la lectura si se presta la ocasión.

A diferencia de los clubs de lectura tradicionales, aquí nadie busca comentar sus apreciaciones, conjeturas o impresiones. Sencillamente se acuerda una regla de silencio (que suele durar de una a tres horas según los casos) para leer sin distracciones.

Por lo que he podido apreciar, lo que más valoran los asistentes de estas reuniones es que salen de casa y se “socializan” en un entorno menos institucional que las bibliotecas y menos impredecible (por aquello de las condiciones atmosféricas) que los lugares al aire libre. Hay quien lo toma también como un empuje para cumplir el reto personal de leer cierta cantidad de páginas mensuales integrándolo en su agenda. No está nada mal como motivación extra, ¿verdad?

Dicen que hay algo mágico en compartir el silencio y afición con extraños; que da sosiego y recogimiento, como si estuvieras en una catedral. En cierto modo puede que la cosa tenga su gracia porque el entorno se busca con mucho mimo. No vale cualquier lugar sino que debe ser uno con cierto encanto, que invite a relajarse, a leer. Un sitio con asientos cómodos y buena iluminación (se me ocurre que una cafetería tipo Starbucks podría ser un lugar idílico para quien sea amante de la lectura y del café).

Y el espacio de dos horas no es demasiado para apoltronarse un poco, además. Creo que como en las recomendaciones para los tiempos de descanso en la conducción de vehículos, es el tiempo justo para desear moverse un poco, desentumecerse y volver a decir algunas palabras en voz alta.

Creo que, de poder implantarse aquí, el requisito de más difícil cumplimiento sería mantener un clima de silencio absoluto. No vale ni murmurar, ni leer en voz baja. Solo se permite el ruido de las páginas al pasar y los carraspeos propios de los lugares concurridos. Nada más.

(En nuestro descargo, te diré que los españoles no somos los únicos a los que les cuesta guardar silencio cuando compartimos el mismo espacio porque he leído que para mantener este ambiente en algunos lugares tienen que repartir unas tarjetitas con el lema “Shhhh” que se entregan a quienes no pueden/quieren/ saben mantener sus labios sellados.)

En cualquier caso me parece una iniciativa muy interesante a la que veo infinitas posibilidades (podrían ser reuniones temáticas aderazadas con una música acorde a las lecturas por ejemplo) aunque no sé si tendría cabida por aquí.

¿Tú qué opinas? ¿Conocías la iniciativa?¿Crees que podría funcionar? ¿Dónde las celebrarías? Es más, ¿te animarías a montar una? ¡Te espero en los comentarios!


Feliz día.

Reto 5 lineas: Junio: Zumbido Rabioso

jueves, 8 de junio de 2017


Este mes el reto 5 lineas viene cargadito y además de cosas buenas.

Adella ha modificado un poquito las reglas para este 2017 y ahora premia con unas maravillosas medallas  nuestro compromiso y constancia. La medalla de bronce se consigue por participar durante tres meses consecutivos. La de plata cuando has participado durante seis meses (y además ganas un comodín por si un mes no puedes participar y quieres continuar optando a la medalla de oro). Finalmente, la medalla de oro se otorga a quien ha participado durante todo el año (o bien durante once meses más el comodín).



Estoy encantada de compartir con Atalanta, Carmen Cano, Claudia, Cris Mandarica, Cyn, David Orell, Elvis, Estefanía, Javier Puchades, José Torma, Lídia Castro, Litxu, Lluvia Beltrán, M. Guerrero, Mari Carmen Caballero, María O. D., María José Viz, Mer, Misthy, Nahnnuk, Nysna, Pilar Alejos, Rafael y Txema Álvarez esta primera medalla de bronce.
¡Gracias Adella!¡Espero que compartamos muchas más!


En cuanto al relato para este mes, debía incluir las palabras: tumbó, malestar y señaló. Ya con la primera me vino a la mente una consulta médica y una relación algo complicada entre el paciente y el facultativo. ¿Quizá por un malestar del médico?¿Cómo reaccionaría ante alguien que no parece entender las señales que le está enviando?¿Y si el dolor tomara las riendas de su voluntad?¿Qué podría pasar? Si quieres saberlo, te invito a que lo leas y por supuesto, si quieres dejarme tu opinión estaré encantada de leerte.


ZUMBIDO RABIOSO

Indiferente a su malestar, el paciente se tumbó y parloteó sin descanso acerca de su última obsesión: los puzles. Él le señaló con educación las manecillas del reloj, peo la voz continuó punzando su cerebro, aumentando en volumen y velocidad. Cerró los ojos. Cuando los abrió de nuevo, el paciente permanecía mudo junto a el. Pieza a pieza.


Espero que te haya gustado. Feliz día.

No me chilles que no te leo.

martes, 6 de junio de 2017


Hoy llego a nuestra cita semanal con una petición y algunas sugerencias. Necesito que me resuelvas una pequeña gran duda que me tiene en un sinvivir.

¿Qué espacio le concedes al sonido en tus lecturas? ¿Lees en silencio?¿Buscas una banda sonora acorde a la novela que estás leyendo para introducirte más en la historia? ¿Si la lectura sugiere alguna canción durante la historia, la pones como música de fondo para crear el entorno que el autor te propone? Vale, vale, igual no es una sola duda sino varias anidadas, pero es que me intriga bastante.

Porque a mí me pasa algo curioso. Para concentrarme en la lectura y no despistarme (sobre todo en novelas de las que quiero diseccionar con bisturí para no perderme nada) necesito silencio. O bien ruido blanco, que según demuestran los estudios (y yo lo confirmo en carnes propias), ayuda a concentrarse e incluso a relajarse. Por eso mis momentos más dulces de lectura suelen ser en soledad.

En silencio puedo descubrir (o eso creo) al autor de la novela con todo su potencial, desenmascarar segundas intenciones del texto, referencias metaliterarias y un largo etcétera que me hace saborear las lecturas un escalón por encima del mero disfrute lector.

Y por si el entorno no da muestras de dejarme en paz favorecer mi momento zen, siempre hay algunas páginas (creo que todas tienen aplicaciones para el móvil) que pueden ayudar a crear ese oasis de paz del que luego cuesta tanto salir. Por si te pueden servir de ayuda, aquí te dejo unas cuantas:

  • Coffivity: Aquí encontrarás el ruido ambiental de una cafetería. Quizá resulte algo monótono y repetitivo al cabo de un rato, pero como la idea no es concentrarse en la aplicación sino que esta sirva de mullido colchón para poder focalizar tu atención en la lectura, suele funcionar bastante bien.

  • Soundrown : Si lo tuyo es otro tipo de ruido, por ejemplo el de los niños en el parque, la lluvia o los trenes, te recomiendo esta página en la que puedes elegir entre varias opciones.

  • Rainy Mood: Aunque quizá a ti lo que te resulta útil son los sonidos ambientales. Entonces, puede que te guste esta página. A mi en concreto no me termina de convencer porque tanta agua corriendo me hace ir con bastante frecuencia a visitar a Roca, y entonces el ritmo de lectura va a trompicones.  Pero para gustos, los colores.

  • Brainwaves : Por último, aunque no menos interesante, yo suelo utilizar esta app. A diferencia de las anteriores, el sonido que utiliza no es ambiental, sino que se trata de sonidos asociados a ondas cerebrales. Así, según la necesidad puedes escuchar ondas alfa, gamma, delta o theta para concentrarte, relajarte, impulsar tu creatividad…

Además, como te decía al principio, hay algunos libros que entre sus páginas van dejando canciones como miguitas de pan para que entres en el entorno de la historia. A mi me resulta complicado leer con música que lleva letra y ya si me resulta familiar ni te cuento. Por eso suelo aprovechar el final del capítulo o del tiempo de lectura para consultar aquellas canciones que a priori no conozco (hay muchas de las que desconozco el título pero luego al buscarlas me llevo una sorpresa) y que el autor destaca en la novela. Es muy interesante porque en estas búsquedas me he encontrado verdaderas joyas que no conocía.

En cambio para lecturas más ligeras, en mi opinión, no hay nada mejor que un poquito de música ambiental tipo “sala de espera del dentista” o “momento ascensor de hotel” para no despistarme, cosa que es fácil de encontrar en el dial.

Por otra parte, cuando escribo la cosa cambia. Si estoy en el proceso de escritura (censurando como puedo a mi editora interna) me gusta la música que favorezca el ambiente en el que estoy trabajando. Por eso páginas como esta me ayudan a entrar de lleno en el mundo ficticio y el medio emocional en el que quiero moverme. Te la recomiendo especialmente si eres una escritora auditiva porque sus sonidos de atmósferas son espectaculares.

Posteriormente, en el modo editora-censora, vuelvo al ruido blanco o al más absoluto silencio (sobre todo si leo en alto lo que he escrito y retocado para comprobar su redondez).

Así que ya ves, no puedo vivir sin música, pero en ocasiones tampoco con ella ;).


¿Y tú, qué necesitas para leer?¿Y para escribir? ¿Tienes alguna otra web o app que utilices para concentrarte o evadirte? Si es así, cuéntamelo por favor. Y si te ha parecido un artículo interesante, me hará mucha ilusión que lo compartas.

9+1 poderosas razones para comprar un libro

jueves, 1 de junio de 2017



Abril ha sido un mes difícil. El día del libro me pone al límite de mi resistencia porque ¿quién es capaz de resistirse ante los ojitos tiernos y el aroma de las páginas de una novela negra? Yo no. Y este mes a tenor de lo que veo, lleva el mismo camino.

Y es que a pesar de que tenga decenas de novelas pendientes de leer, aún a riesgo de que las estanterías cedan y caigan sobre mi cabeza como el cielo de Asterix, aunque la cartera se llene de telarañas durante unas cuantas semanas…Es inevitable.

Si acudo a algún sarao literario de importancia, vuelvo con las manos llenas.

Así que una de dos. O emigro allende los mares para evitar tentaciones o bien sucumbo ante lo evidente. Eso sí, con las justificaciones oportunas ante el desconcierto del personal. Todo por evitar una discordia familiar tipo:

—¿Vas a comprar otro libro más?
—Si…
—¿En serio?


  1. Es que este no es un libro más. Es EL LIBRO que llevaba esperando toda la vida. ¿No lo ves, qué bonico, por favor?

  1. Además, si apretujo un poquito los que tengo en la estantería todavía queda un poco de espacio. Que no estoy pensando en comprar el Ulises de Joyce, hombre. Aunque bien mirado, si los apilo así, con gracia, hasta podría entrar justo aquí, ¿no te parece?

  1. Aparte de que estoy retomando las buenas costumbres. Y a mí siempre me dijeron que hay que hacer caso a nuestros mayores. ¿Sabes? Mi abuela siempre decía que no dejase para mañana lo que pudiera hacer hoy…O sea que no debo dejar para mañana lo que pueda comprar y leer hoy… ¿no?

  1. Y hoy me he levantado bastante positiva. El sol brilla, los pájaros cantan… ¡Ah! ¿no? Llueve a mares y hace un frío que pela…Pues nada. Un día perfecto para salir a la calle, dirigirme directamente a mi librería favorita y una vez allí…

  1. Amén de que esta semana llevo tropecientas horas de ejercicio aeróbico (aunque el polvo de la máquina del infierno elíptica parezca indicar lo contrario). Verás. He caminado varios días desde el trabajo hasta el escaparate de mi librería favorita y finalmente me he decidido a entrar. Una vez dentro he recorrido los pasillos, he subido y bajado a los pisos superiores e inferiores ¡por las escaleras!...Eso son horas de ejercicio saludable, ¿no? Yo creo que me merezco un premio. ¡No te lo vas a creer, resulta que he encontrado ESTA JOYA!

  1. Encima acabo de terminar con la última novela que me ha dejado el cuerpo blandito. Ya ves. En este momento no tengo nada para leer. Bueno, eso si no miro la estantería repleta de libros pero mejor hablamos de otra cosa ¿verdad?¿Qué hizo ayer el (Barça/Madrid/el equipo/deporte que corresponda)?

  1. ¿Eh? ¿Qué me dices, que tengo repetido un libro? Noooo. Son dos ediciones completamente diferentes de mi novela favorita. Y acaba de salir al mercado la última reedición que, no te digo más, tiene una portada preciosa, un prólogo de infarto y la encuadernación de ensueño…


  1. Ah, por cierto ¿te he dicho que los libros hacen que la ansiedad y el estrés se reduzcan drásticamente? Pues sí. Ayudan a que mis problemas desaparezcan al menos durante el tiempo en el que me sumerjo en sus páginas. Y esto sale mucho más barato que un terapeuta o  ir de vacaciones al Caribe como una docena de veces al año para desestresarme. ¿A que sí?


  1. Vale, vale, lo reconozco.  Estoy afectada por el Tsundoku. Pero, vamos a ver, seamos serios. ¿Realmente hay tanta diferencia entre acumular 100 libros para leer o 101? Yo creo que no. Entonces…


  1. Y por si no te acuerdas es el cumpleaños de Mr. Plómez, el tipo  ese tan pesado de la oficina que siempre tiene un detalle para todos. Si. Ese al que le gusta mascar chicle mostrando los molares, bailar La Macarena en todas las cenas sin excepción y leer comics en voz alta. Creo que he dado con el regalo ideal. Una novela de mi autor favorito puede abrir su mente a otras lecturas. Para que lea algo más que a Mortadelo y Filemón… Incluso para acoger al libro con ternura cuando él decline tu regalo con su elegancia habitual (Ups, no tengo ticket regalo, qué penaaaa) y  te diga que ese estilo de novela no es lo suyo.


Y si todo lo anterior no vale para hacerse con el libro soñado, pondremos en marcha las neuronas. Y como este es un rincón negro, negrísimo podemos hacer que todo parezca un accidente ¿verdad?

Reto 5 lineas: Mayo: Traición

martes, 30 de mayo de 2017



Un mes más, llego con la apuesta para el reto 5 líneas de Adella Brac. Por si no lo conoces, te cuento en qué consiste. Es sencillo. Se trata de escribir un micro mensual en cinco líneas que debe incluir las tres palabras que Adella nos propone cada inicio de mes. En esta ocasión las palabras que ha propuesto son: importancia, estaba y lado.

Esta vez, la idea que he plasmado tiene mucho que ver con la entrada que publiqué el pasado martes y que hacía referencia a la película La mejor oferta y los recursos que había utilizado el director y guionista para captar la atención del espectador (válidos también en cualquier novela que se precie). Así, con el runrún de la historia, he escrito este microrrelato. Espero que te guste.



Traición.

No le prestó la suficiente importancia. Total, ella siempre estaba a su lado como un cómplice fiel sin mayor ambición que su amistad y quizá en un momento dado, su respaldo profesional. Nunca pidió nada más que eso. Un poco de apoyo para hacer despegar su carrera. Migajas que él nunca quiso darle. Ahora ya era demasiado tarde.





Si te gustan las historias breves (tanto leerlas como escribirlas), te invito a que visites su blog. Pasarás un buen rato, te lo aseguro.

Feliz día.

Fluye el Sena de Fred Vargas

jueves, 25 de mayo de 2017



Tres eran tres las hijas del rey, como tres son los relatos que conforman este Fluye el Sena. El libro es una pequeña colección de narraciones cortas que fueron publicadas en distintas épocas y medios de comunicación franceses y en los que el nexo común es —directa o indirectamente— la figura de un clochard (sin techo, mendigo o vagabundo).


El primer caso, titulado “Salud y libertad”, la cabezonería de un indigente que se ha apostado frente a las dependencias policiales pondrá en jaque la templanza del buen Danglard (ayudante y contrapunto ideal para el templadísimo comisario Adamsberg). La insólita aparición de el mendigo coincido con la llegada de unos anónimos que se burlan de la capacidad policial para resolver un crimen del que, por otra parte, Adamsberg no tiene constancia.

Este es, en mi opinión el más flojo de los tres relatos aunque sirve bien para caracterizar a los dos protagonistas de la saga y definir (si alguien no ha leído anteriormente algo de esta curiosa pareja) la personalidad de ambos personajes.



En“ La noche de los brutos”, Fred Vargas ahonda en las emociones que suscita la Navidad, y en concreto la Nochebuena. Una noche en la que a causa del ambiente inducido tanto por la Iglesia como por el comercio, todo puede ser posible: tanto las acciones más elevadas como las más perversas. En la noche más nostálgica del año todo cabe, incluso el suicidio. ¿O quizá no lo es? La tenacidad del comisario Adamsberg será crucial en esta ocasión para desentramar un crimen disfrazado.

El segundo relato es el que más me ha gustado, con el que Fred Vargas ha conseguido que construyera más lazos y el que más ha resonado en mi mente lectora. No se si por las reflexiones certeras de un día tan especial o por el peculiar (y característico) sello psicológico de uno de los personajes cuyas observaciones permiten a Adamsbert la resolución del caso. De cualquier modo, un relato breve que he disfrutado muchísimo.


Y finalmente, en “Cinco francos la unidad”, la acción vuelve a girar en torno a un indigente cuya forma de vida es la venta ambulante de esponjas estropeadas. El tímido clochard (con una habilidad extraordinaria respecto a los números) ha sido testigo involuntario de un crimen, pero se niega a declarar por miedo a lo que le pueda suceder tras su confesión. Adamsberg en este caso tendrá que desplegar todas sus habilidades sociales (que no son demasiadas) y policiales (bastante más acertadas que las anteriores) para conseguir esclarecer las circunstancias del asunto y poder atrapar al criminal.

Este último relato supone un ejemplo perfecto del universo Vargas con esos diálogos imposibles, el ingenio del comisario y el desfile de personajes tan entrañables como poco corrientes al que Vargas nos tiene acostumbrados.



Un libro ideal para “desengrasar” y para conocer un poquito del universo Vargas. Un mundo característico y seductor del que, una vez lo catas, —imprescindible acudir a él en modo tabula rasa— es imposible apartarse.



Te gustará si:

  • Quieres conocer un personaje de novela negra atípica.
  • Lo tuyo son las lecturas con un matiz algo surrealista, con cierto aroma a “esperpento” pero de seductora factura.
  • En una novela negra no concedes demasiada importancia (o incluso te molestan) a los procedimientos científicos o policiales.

¿Y tú? ¿Ya has caído a los pies del comisario Adamsberg? Si no es así...¡te lo recomiendo!
Feliz día.