El sol de los Scorta de Laurent Gaudé

jueves, 12 de marzo de 2015






Titulo: El sol de los Scorta
Autor: Laurent Gaudé
Editorial: Salamandra
Año edición: 2006
Páginas: 237


 








Bienvenidos a Montepuccio, un pequeño pueblo costero del sur de Italia donde el sol abrasador es el dueño de la tierra, de la vida y del tiempo que transcurre a lo largo de las generaciones. Donde intentar superar la el estigma maldito de una estirpe es una gesta tan heróica como vana. El sol de los Scorta es la novela que os traigo hoy y que recoge la historia de una saga familiar, descendiente fortuita del erróneo encuentro carnal entre el maleante Luciano Mascalzone e Inmaculata Biscottide. De esta unión equívoca nacerá el mítico Rocco Scorta, el creador de un linaje tan luchador como condenado al estigma de la pobreza.

Durante tres generaciones —que abarcan desde finales del siglo XIX hasta el presente—, este hecho parece atar el destino de los miembros de la familia a través del sufrimiento y las dificultades. Pero frente a la condena que pesa sobre todos ellos, los Scorta lucharán contra la adversidad con el arma más poderosa que poseen: los fuertes lazos familiares que urden sus relaciones. No es este tema el único en el que se sumerge el autor porque la novela trata otras cuestiones tan interesantes como la venganza, los prejuicios, los secretos, el amor, el arraigo e incluso la emigración, tema que Gaudé desarrollará posteriormente en su novela Eldorado, cuya reseña podéis leer aquí.

La narración capta nuestra atención desde el principio, y los personajes que nutren esta intensa novela no hacen sino aumentar nuestro interés. En mi opinión, Gaudé ha construido unos seres multidimensionales, cercanos, luchadores y sentimentales que impregnan las páginas de su Gongourt 2004 de humanidad y que son inolvidables. Tanto los cuatro hermanos Scorta como los párrocos que habitan sus páginas, son personajes con un delicioso calado psicológico y un carisma que os invito a descubrir.

Laurent Gaudé tampoco se queda atrás al relatar la obra con un aire mitológico que hace de la familia y su lucha encarnizada contra el destino un elenco de personajes y circunstancias que traspasan las páginas y calan hondo en el lector. Al igual que la descripción magistral de ese sol que nutre y derrite cuanto se halla a su alrededor sin importar que estos sean personas, animales o cosas. El escritor utiliza un estilo sencillo pero efectivo aunque en ocasiones resulte un poquito retórico e intercala dos narradores; uno en tercera persona y otro en primera, lo que impregna de mayor fuerza si cabe a la historia.

Sostiene la historia, además, con un entramado sensitivo de lo más mediterráneo, donde cada elemento es significativo y acompaña a la narración. Así sucede con el asno —cuya figura nos informa indirectamente de la tenacidad de esta familia— o con las aceitunas por ejemplo —un elemento que otorga la conclusión existencial de la novela —. La necesidad de trascender, de aprender y de despojarse de su fatal destino son los elementos que enriqueceran a esta familia abocada a un destino cargado de penurias que, todos aceptarán sin excusas; con valor y orgullo.

Pero si hay algo por lo que creo que se distingue esta lectura es que cuando pliegas las tapas, en el momento en que cierras el libro, todo cuanto has leído te invita a una reflexión vital. Es inevitable. Creo que por eso esta narración intensa y apasionada —como lo son las gentes del sur de Italia— conecta de manera tan potente con el lector, y le traslada sin ningún esfuerzo a un lugar y unos personajes llenos de secretos, de sacrificios y también de redención.

“Hay que aprovechar el sudor...Porque son los momentos más hermosos de la vida. Cuando luchas por algo, cuando trabajas día y noche como un condenado y no tienes tiempo para ver a tu mujer y tus hijos, cuando sudas para construir lo que deseas, estás viviendo los momentos más bellos de tu existencia. Créeme.”

Microrec: 3 eran 3

martes, 10 de marzo de 2015



La gracia divina.

Seguía atrapado allí dentro, condenado en una prisión en la que, al menos, no le faltaba de nada. No creía merecer semejante destino pero si pensaba en las otras opciones posibles — su apariencia lo condenaba a un destino fatal probablemente atrapado entre virutas de queso y bajo las fauces metálicas de una trampa—, el que tenía se le antojaba un presente de lo más halagüeño. No podía escapar, así que se rindió ante la evidencia. Aunque no pudo (ni quiso) evitar maldecir por tres veces al artífice creador de la reencarnación.




Desde Rusia sin amor.


Seguía atrapado allí dentro, lo sabía. En una época tan corrupta como convulsa sus circunstancias le convertían en un peligro para todos sus familiares y allegados. Por eso, a pesar de que hacía tan solo unas horas que había brindado por la resistencia y la rebeldía, el inesperado asesinato de Nikki le hizo cambiar de opinión. Recogió rápidamente sus escasas pertenencias y se despidió de sus raíces con el sabor acre de la injusticia en la boca. Era una proscrita. Porque ansiaba vivir libre, bajo un nombre inconveniente que ella consideraba su verdadera identidad. Iván.



Genio.

Seguía atrapado allí dentro a la espera de que algún turista despistado frotase el maldito recipiente.


Esta semana, en un alarde de generosidad, las musas (con mejor o peor fortuna) se han dignado a visitarme, y estas son mis propuestas semanales para REC.



Acerca del Branding

lunes, 9 de marzo de 2015






Una de las primeras cosas con las que debería haberme enfrentado una vez que decidí retomar la escritura y hacer de eso parte de mi vida, es esta moda tan en boga del branding, que en cristiano no es otra cosa que nuestra marca personal. ¿Qué es eso? Bueno, supongo que a estas alturas no descubro nada nuevo si os digo que es la imagen que cada uno de nosotros proyectamos y con la que (con mucha suerte) se nos reconocerá. Nuestro personal estilo de escribir, o el modo en que estructuramos las entradas en el blog, el tipo de fotografías que hacemos...Todo aquello que nos diferencia de los demás y también lo que nos caracteriza.


Evidentemente esto cobra mayor importancia en caso de dejarse ver por internet en redes sociales o si mantienes un blog, pero también en el supuesto de que decidas no tenerlo (y quieras dedicarte a una actividad en la que debas mostrar tu trabajo artesanal) es importante saber cual es y cómo es tu marca personal.

Reconozco que a mí esto me sonaba muy comercial en un principio, pero le he ido viendo la lógica poco a poco. Por eso digo que es una de las primeras cosas que debería haber puesto sobre el tapete cuando decidí dar el paso (y me costó hacerlo, ya os lo adelanto) de publicar algunos relatos. No lo hice en su momento, pero creo que aún estoy a tiempo. Y vosotros también.



¿Nombre real o artístico? Tú decides.


Tema peliagudo este de la identificación. ¿Con qué nombre desearías que te conozcan? A veces por pudor, otras por inseguridades, o porque no nos apetece dar nuestro nombre, nos refugiamos tras un alias. Y eso está bien, no digo que no. Yo misma lo he hecho. Pero cuando decides escribir, se consciente de que tu nombre aparecerá antes o después. Así que puedes hacer dos cosas: esperar a que esto suceda, o mostrarlo tú mismo (bien sea con tu nombre real o con el artístico).


Dicen por ahí que esto del nombre es un tema que hay que pensar mucho, casi hasta quedarse calvo. Incluso parece ser que es muy importante saber en qué género vas a encuadrar tus textos para poder elegir correctamente hasta la grafía de tu nombre. Es curioso (y para mi gusto hasta un poquito ridículo, qué quereis que os diga). Nunca me había puesto a buscar en el tío Google mi nombre y apellido con este fin, pero cuando pensé en usar mi nombre real, lo hice. Y ¡oh sorpresa! Ya existe alguien que se llama igual que yo. De hecho, investigando un poquito acerca del asunto, he descubierto que hay ocho personas que se llaman así. ¿Cómo lo sé? Mirad en la parte posterior de vuestro DNI. En la parte inferior hay tres líneas, ¿las veis? Bueno, pues la segunda termina en un número. ¡Tachán! Esa es la cantidad de personas que se llaman y apellidan como tú (o al menos eso es lo que me han asegurado).


No hay ningún misterio, se tu mismo.


Y después de elegir tu nombre, pero antes de dar el paso de la publicación, piensa un poquito en el estilo que quieres darle a tus textos, imágenes, o lo que quiera que vayas a compartir. Porque desengáñate, majete, para que conozcan la calidad de tu trabajo no hay más remedio que mostrarlo. No vale con que tu madre le diga a la vecina del segundo lo maravilloso que eres. Tienes que demostrarlo.¿Mi consejo? No intentes ser quien no eres, no funcionará. Las mentiras tienen las piernas muy cortas, y aún más en la red. Te recomiendo que seas tú mismo. Eso si, en la versión 3.0, en la que más te gustas. Que no solo hay que ser bueno, que además hay que parecerlo... Es posible que esta parte sea la más ardua, porque encontrar tu estilo es un proceso largo (en general), en el que el cambio será tu única constante. Irás poco a poco definiéndote y, probablemente, en un período relativamente corto, te encuentres con cara de interrogante revisando algo que publicaste tiempo atrás. Tranquilo, es normal, todos cambiamos. Que hoy tengas una manera de ver y hacer las cosas, no quiere decir que esta deba ser inalterable (sería aburridísimo, ¿no crees?). Símplemente trata de hacer las cosas desde tu prisma, desde tu propia visión del mundo. Del mismo modo que es fácil reconocer los pinceles de Goya (y pasó de los tapices a las pinturas negras, nada menos), también tú puedes ser reconocible siempre que te mantengas fiel a ti mismo.


No a los entes incorpóreos. Manifiéstate.


Y llegamos al punto clave. Mostrarte. Enseñar tus textos, ilustraciones, fotografías...En principio es un paso muy sencillo (solo hay que pulsar el botón “publicar”), pero supone un punto de inflexión (o al menos para mí lo fue). Si eres muy vergonzoso, pregúntate cómo quieres que te vean y te conozcan si no demuestras tu valía. Pues eso. Hasta el momento en que hablé con una escritora de estos temas, nunca había compartido en la red nada de cuanto había escrito, y os lo aseguro, fue un momento muy especial. Afortunadamente conté con el apoyo de muchos otros escritores que componen Literautas (un magnífico lugar donde comenzar y del que ya os hablé en una entrada anterior) y allí encontré el sitio adecuado para publicar mi primer relato y perder un poco el pánico escénico. Eso sí, lo hice detrás de un pseudónimo.



¿Y vosotros, conocíais esto del Branding? ¿Lo usais conscientemente? ¡Adelante, contadme, por favor! Los comentarios son todos vuestros.

Aracne y La muerte viene a cenar de Ana Bolox

jueves, 5 de marzo de 2015




Titulo: Aracne y La muerte viene a cenar (Carter & West nº1)

Autor: Ana Bolox

Editorial: Autoedición

Año edición: 2015 



Aracne y La muerte viene a cenar es la primera obra de Ana Bolox, aunque a priori nadie lo diría porque dentro de las páginas de esta novela breve la escritora hace gala de una destreza asombrosa en una novel para hacer disfrutar al lector de una narración entretenida, fluída y estética. La acción discurre bajo el prisma de un narrador omnisciente en el Londres de 1946 y os puedo asegurar que ese ambiente british impregna todo el libro. Es una delicia pasear por sus páginas llenas de atinadas referencias tanto al lugar como a la época.

“Su prestigio cayó como un bono americano en el 29”

“golpeaban contra el cristal, como monedas de una libra”

El libro pertenece al género policíaco; y dentro de éste, al estilo llamado Cozy Mistery — una renovación de las historias de detectives de la Edad de Oro del género—, donde las escenas de violencia son evitadas o suavizadas y que generalmente incluyen un personaje femenino que toma la figura de detective aficionada. Personalmente yo encuadraría esta novela en un lugar privilegiado y cercano a las obras de Agatha Christie porque al leerlo he tenido la sensación (sobre todo en el segundo relato, donde la resolución del asesinato está a la altura de cualquiera de los casos de Poirot o Miss Marple), de que Ana ha recogido y heredado las magníficas habilidades de la Reina del Crimen.

La obra se compone de dos casos en los que el protagonista se defiende de manera desigual. En Aracne — el primero de ellos—, Charles Carter, nuestro protagonista y detective del Yard, es convocado por Arthur Dwight —su antiguo jefe del MI5—, para que le ayude a esclarecer la desaparición de unos documentos sumamente importantes para la seguridad nacional. Carter se desenvuelve con menor soltura de lo esperado en este caso (yo lo atribuí a su capacidad para mimetizarse con el ambiente para poder desgranar luego mejor el misterio), pero a pesar de los obstáculos con los que topa, parece resolver el caso (o eso es lo que le hacen creer porque hay algunos detalles que le hacen sospechar y retomar varias veces sus valoraciones).

La segunda parte del libro conecta directamente con los dos primeros capítulos y está dedicado a esclarecer el asesinato de Thomas Allerton, un escritor venido a menos pero cuya muerte resulta un sinsentido pues acababa de celebrar con sus conocidos y allegados la presentación de su última obra; la que supuestamente le iba a devolver la fama perdida. En ambos casos Carter tiene de partenaire a dos mujeres de fuerte personalidad y físico imponente —Laura Craddock y Kate West—, cuyas personalidades reconozco que en ocasiones pesan más en la historia que el propio detective.

De cualquier modo, se palpa el cariño que ha puesto Ana en todos los personajes (no puedo dejar de recomendaros el pasaje de Arthur Dwight frente al escaparate de una camisería, su calado psicológico es delicioso) tanto a nivel físico como psíquico. Pero si los personajes me han ganado desde el comienzo, no puedo menos que destacar también el léxico elaborado y elegante que emplea la escritora y por supuesto los ingeniosos diálogos que ha construído.

Ana Bolox sabe jugar con el lector. Domina la técnica y presenta escenas visuales que facilitan el hecho de introducirse de lleno en una antigua película de detectives. De aquellas en blanco y negro. Nos muestra las cartas desde el principio, pero lo hace de manera tan sutil que ni siquiera somos conscientes de que la solución la tenemos justo delante de la nariz. Y yo, me rindo ante la evidencia. Es buena. Muy buena.

A quienes se pregunten por el desenlace del libro al ser este parte de una saga, os animo a leerlo pues es autoconclusivo. Aunque también por ser el primero, quedan pendientes un par de hilos respecto al pasado de la protagonista y a la relación que se establecerá entre Carter & West. Pero eso queda para otra entrega de esta serie que promete ser larga y fructífera (le auguro un futuro brillante, ya lo veréis). Así que si sois rendidos admiradores de Agatha Christie, os animo a disfrutar de las aventuras de Carter & West porque os van a encantar.


Feliz día.
 

Microrec: Ícaro

martes, 3 de marzo de 2015





A nadie se le ocurrirá que solo quiso volar, como antes. Que deseaba sentir el abrazo del sol en su piel y el azote del aire en la cara. No pensarán que únicamente quiso sentirse libre mientras tomaba distancia con la tierra y los tejados de las casas se convertían en pequeñas motas rojizas. Nadie lo creerá porque, cuando lleguen dentro de unos minutos y miren su cuerpo delgado, solo percibirán la aguja hipodérmica que, abatida sobre su brazo, descansa satisfecha con la conciencia tranquila de quien ha hecho bien su trabajo.


Mi aportación al REC de esta semana.

Borraz con Zeta: Nada mejor que hacer

lunes, 2 de marzo de 2015






 

Dos, eran dos. En esta ocasión la inspiracion viene de la mano de los hermanos Borraz, quienes desbordan talento a raudales tanto en el blog que administra Ignacio como en el canal de Youtube Borraz con Zeta. Sigo a ambos de manera virtual, aunque me gustaría asistir a algún concierto, por eso guardo la esperanza de poder hacerlo en alguna escapada a Barcelona (de esas que me guardo en la manga). Por eso este mes les he elegido a ellos, aunque uno solo será el responsable del disparador creativo: Borraz con Zeta.

Nota a nota, o verso a verso.
Hemos hablado ya del proceso creativo, de ese chispazo que no dista mucho entre distintas disciplinas. Y creo que por eso viene al caso traer hasta aquí otro tipo de creación aunque esta no sea literaria, porque a fin de cuentas, todo se resume en una emoción, en una necesidad de contar o de expresar algo que te quema por dentro. Al menos en mi caso, la agitación que siento al escribir un texto o componer una canción es parecida.


En clave de sol.

Así que en marzo la inspiración llega a cargo de la música. Y para que podáis degustarla como merece, os dejo aquí (espero que al autor no le parezca mal) la canción que se me ha pegado a las neuronas durante días. Por si acaso, de todos modos, también transcribo la letra, que es el detonador creativo del micro de este mes.





Nada mejor que hacer.


La habitación está vacia, casi tanto como yo.

Mi niña no me alumbra el día,me duermo solo en un rincón,

Despierto lerdo al mediodia, mi desayuno es agua y sol.

Dicen que as bruixas es pentinen , no cuentan quien las despeinó.

Y no tengo nada mejor que hacer que buscarlo en la enciclopedia

Me avergüenzo por tantas cosas que no sé...¿Para qué fui yo a la escuela?

La tele me hace compañía ,un libro me mira muy mal.

Soy hijo de la tecnología, vivo en la realidad virtual.

Cuando me pierdo en un videojuego, puedo mirarlo en el manual,

pero jugar con mi niña es fuego, no se me ocurre a quién consultar.

Y no tengo nada mejor que hacer que buscarte en la enciclopedia.

Me avergüenzo por tantas cosas que no sé...¿Para qué fui yo a la escuela?

Y se funde otra luz y vivo casi a oscuras, ¿Con quién estarás tú?

¿Estarás con tus locuras buscando flores en las basuras?

Y no hay nada de comer, oigo el eco en la nevera

Tengo que reconocer que no llevo bien la cuenta

de lo que gasto solo en cerveza.

Se funde otra luz y vivo casi a oscuras ¿Con quién estarás tú?

¿Estarás con tus locuras fumando flores y piedras duras?

Y no hay nada de comer, oigo el eco en la nevera,

tengo que reconocer que no llevo bien la cuenta

de lo que gasto solo en cerveza.


Ahora tú decides: ¿Qué te inspira la canción? ¿Cómo continuaría esta historia que nos canta Borraz con Zeta?...¿Te atreves a crear un microrrelato de máximo doscientas palabras? Tienes todo el mes para hacerlo.¡Te espero!