Titulo: El sol de los Scorta
Autor: Laurent Gaudé
Editorial: Salamandra
Año edición: 2006
Páginas: 237
Bienvenidos a Montepuccio, un pequeño pueblo costero del sur de Italia donde el sol abrasador es el dueño de la tierra, de la vida y del tiempo que transcurre a lo largo de las generaciones. Donde intentar superar la el estigma maldito de una estirpe es una gesta tan heróica como vana. El sol de los Scorta es la novela que os traigo hoy y que recoge la historia de una saga familiar, descendiente fortuita del erróneo encuentro carnal entre el maleante Luciano Mascalzone e Inmaculata Biscottide. De esta unión equívoca nacerá el mítico Rocco Scorta, el creador de un linaje tan luchador como condenado al estigma de la pobreza.
Durante tres generaciones —que abarcan desde finales del siglo XIX hasta el presente—, este hecho parece atar el destino de los miembros de la familia a través del sufrimiento y las dificultades. Pero frente a la condena que pesa sobre todos ellos, los Scorta lucharán contra la adversidad con el arma más poderosa que poseen: los fuertes lazos familiares que urden sus relaciones. No es este tema el único en el que se sumerge el autor porque la novela trata otras cuestiones tan interesantes como la venganza, los prejuicios, los secretos, el amor, el arraigo e incluso la emigración, tema que Gaudé desarrollará posteriormente en su novela Eldorado, cuya reseña podéis leer aquí.
La narración capta nuestra atención desde el principio, y los personajes que nutren esta intensa novela no hacen sino aumentar nuestro interés. En mi opinión, Gaudé ha construido unos seres multidimensionales, cercanos, luchadores y sentimentales que impregnan las páginas de su Gongourt 2004 de humanidad y que son inolvidables. Tanto los cuatro hermanos Scorta como los párrocos que habitan sus páginas, son personajes con un delicioso calado psicológico y un carisma que os invito a descubrir.
Laurent Gaudé tampoco se queda atrás al relatar la obra con un aire mitológico que hace de la familia y su lucha encarnizada contra el destino un elenco de personajes y circunstancias que traspasan las páginas y calan hondo en el lector. Al igual que la descripción magistral de ese sol que nutre y derrite cuanto se halla a su alrededor sin importar que estos sean personas, animales o cosas. El escritor utiliza un estilo sencillo pero efectivo aunque en ocasiones resulte un poquito retórico e intercala dos narradores; uno en tercera persona y otro en primera, lo que impregna de mayor fuerza si cabe a la historia.
Sostiene la historia, además, con un entramado sensitivo de lo más mediterráneo, donde cada elemento es significativo y acompaña a la narración. Así sucede con el asno —cuya figura nos informa indirectamente de la tenacidad de esta familia— o con las aceitunas por ejemplo —un elemento que otorga la conclusión existencial de la novela —. La necesidad de trascender, de aprender y de despojarse de su fatal destino son los elementos que enriqueceran a esta familia abocada a un destino cargado de penurias que, todos aceptarán sin excusas; con valor y orgullo.
Pero si hay algo por lo que creo que se distingue esta lectura es que cuando pliegas las tapas, en el momento en que cierras el libro, todo cuanto has leído te invita a una reflexión vital. Es inevitable. Creo que por eso esta narración intensa y apasionada —como lo son las gentes del sur de Italia— conecta de manera tan potente con el lector, y le traslada sin ningún esfuerzo a un lugar y unos personajes llenos de secretos, de sacrificios y también de redención.
“Hay que aprovechar el sudor...Porque son los momentos más hermosos de la vida. Cuando luchas por algo, cuando trabajas día y noche como un condenado y no tienes tiempo para ver a tu mujer y tus hijos, cuando sudas para construir lo que deseas, estás viviendo los momentos más bellos de tu existencia. Créeme.”









