Melodía en Alabama de Ricardo Espín Bueno

miércoles, 22 de enero de 2014



 



Víctor Rey, un escritor en crisis, se muda a Alabama, en los Estados Unidos, la patria de su madre. Allí alquila una casa aislada, esperando hallar la inspiración perdida…Sin embargo, pronto empiezan a ocurrir extraños sucesos que sumergirán a Víctor en una antigua historia de crimen, política y violencia, en la que descubrirá que nada es lo que parece.




¿Alguna vez os ha pasado que al ir paseando por la calle os habéis cruzado con alguien y su cara os resulte familiar sin que sepáis realmente de qué? ¡Es una sensación que a mí me incomoda bastante, porque hasta que no consigo recordar quién es esa persona o de qué la conozco, no puedo parar de darle vueltas!

Bueno, pues algo así me ha pasado con esta novela. El argumento es, a priori original, pero entre sus páginas hay algunos guiños más o menos claros al séptimo arte. En concreto, a mí me ha recordado a "Matar a un Ruiseñor" y por supuesto, al "Mago de Oz" (cuya referencia está directamente señalada en la narración). Sin embargo, había algo más. Había varias pistas que me resonaban a algo conocido, a una película que vi hace ya varios años pero de la que no recordaba lo suficiente como para saber cuál era. Después de dos larguísimos días de intenso trabajo neuronal, por fin di con la respuesta: “La mano que mece la cuna”. En ambos lugares (en la película y el libro) hay unos lazos especiales entre un hombre de color y una niña — en los dos el hombre se llama Solomon, y tiene además cierto retraso intelectual —, y también coinciden en que es injustamente acusado. Pero hasta ahí los parecidos.




Ricardo Espín (Albacete, 1960) reside en Teruel desde 1986. Ha publicado El oráculo de la maldad (Que vayan ellos, 2004), Desde mi niñez (Nuevos escritores, 2005), Lazos familiares (Acumán, 2006), Scriptorium (Akron, 2009) y El sendero del astro (Mira, 2009). Fue finalista de varios premios literaros y ganador del premio de novela del certamen literario Atregua 2007 con Navajero. Melodía en Alabama quedó finalista en el Concurso Dulce Chacón de Novela Corta 2008, con el título “La caja de música”. 




Por lo demás se trata de una novela en la que, en mi opinión, lo que más sorprende son dos cosas: por un lado que en este género se haya optado por incluir las ilustraciones (que además, debo decir que resultan de lo más acertado)de Abraham Pérez, y el peculiar estilo del autor, que nos demuestra que no siempre es necesario mostrar unas frases elaboradas o unos párrafos extensos para llamar la atención del lector—pese a que reconozco que al principio la cadencia de las frases me resultó un poco monótona—, para que la trama tenga interés y para mantener la intriga hasta el final de la novela.

Creo que uno de los puntos fuertes de este libro es la atmósfera que transmite, totalmente coherente con la trama. Las sensaciones que envuelven al lector, lo atrapan y son las responsables de que no deje de preguntarse cómo se va a resolver el asunto. Por ese mismo motivo tampoco es fácil encontrar el momento adecuado para dejar de leer.

Pienso que, a lo largo de la novela, Espín ha sabido acompasar bien los tempos de la historia, dejando en un punto álgido la trama en el momento preciso sin dejar de lado la obligación de introducir las descripciones necesarias para la correcta comprensión y la evolución del argumento.

Con todo, y pese a que es una lectura ágil, amena, sencilla y entretenida, me hubiera gustado que fuese un poquito más larga o quizás algo más elaborada, pero confieso que he disfrutado con esta atípica novela negra con la que inauguro espléndidamente el reto de “Negra y Criminal”.

Os dejo su tráiler aquí. 



Feliz día.

Microfilias: Ley de Leyes

martes, 21 de enero de 2014




Debió darse cuenta de que aquel no iba a ser un día cualquiera. Probablemente lo hubiera descubierto rápidamente de haberse parado un poco a fijarse en lo que los indicios parecían indicarle. Sin embargo, estaba tan inmerso en su propia felicidad, que se escudó en una especie de placidez  que casaba mucho mejor con el día que quería tener.
Porque después de tantos años vacíos al servicio de la ley redactando en su despacho gris cientos y cientos de decretos, bandos y disposiciones, y de algunos intentos fallidos para acabar con su soledad, parecía que la fortuna finamente le había sonreído. Y la suerte tenía un nombre; Marie.

Aquel día plomizo era su primer aniversario, y por eso estaba exultante. Aunque la temperatura distase mucho de ser la ideal y en el cielo los oscuros nubarrones presagiaran una indudable tormenta.
Él, ajeno a todo, se había vestido con su mejor sonrisa y presa de un optimismo extraordinario no había cedido al desánimo en ningún momento a pesar de que nada parecía salir como debiera. Y es que el buqué de rosas rojas que pretendía regalarle a Marie se transformó, por culpa de la huelga de transportes, en un arreglado pero no demasiado convincente ramo de los ocho últimos tulipanes que quedaban en el jarrón de la floristería.  Además al pasar por caja, bloqueó la tarjeta de crédito marcando por tercera vez el pin incorrecto. A punto estuvo de perder su confianza, pero afortunadamente encontró en sus bolsillos la cantidad necesaria para poder llevarse las flores.

Cuando ella apareció a la hora convenida, él la esperaba con el ramo a la espalda y la emoción prendida al pecho.  Al asomarse a aquellos ojos azules que comenzaban a lagrimear, sintió la certeza de que ambos estaban hechos el uno para el otro.
Pero todo cambió cuando ella recibió los tulipanes. Marie, aterrada, huyó de su lado sin una palabra, entre millones de estornudos que sacudían su cuerpo dejándolo en la incómoda compañía de una voluta de humo que ella había dejado en su huída. 

Irremediablemente,  las gotas de lluvia que resbalaban por sus manos desnudas y anegaban la calzada fueron las destinatarias de la tarjeta y su mensaje:

“Feliz aniversario, Marie.
Te quiero
Murphy”.

Fotografía de Caras Ionut 
Microrrelato para Viernes Creativo

Reto personal: Neverending

lunes, 20 de enero de 2014




Seguimos con los retos. Pero esta vez me lo propongo a mi misma (por supuesto es extensivo a cuantos de vosotros queráis seguirlo, ;)), a ver si soy capaz de hacerle frente a la “lista infinita”. Con ella tengo una intensa relación amor-odio, porque allí van yendo casi todas las propuestas interesantes que recojo por los blogs o entre mis amigos, así que la trato con mimo, con gusto y repaso hambrienta sus títulos esperando el momento adecuado para hincarles el diente. Sin embargo, también me supone una desazón bastante importante al ver que no soy capaz de rebajar al menos un poquito la cantidad de libros antiguos que la engrosan.


Habida cuenta de que — como comentaba hace unos días con Isi— la lista infinita por definición va a seguir siéndolo (y aunque siga leyendo poco a poco según apetencias), voy a intentar rebajar un poquito su volumen en aquellos títulos que se han quedado un poquito atascados. Esos que voy relegando y quedan por uno u otro motivo cada vez más atrás en la estantería. Por eso mi reto lector personal para este 2014 va a ser el “Neverending”. Os dejo aquí mis propuestas lectoras y pondré un enlace a la reseña que corresponda. A ver si de esta forma voy actualizando un poquito la lista (uno de los títulos es en realidad una relectura, así que serán once libros los que me propongo leer).


  1. Cien años de soledad RESEÑA
  2. Dientes blancos
  3. El vizconde demediado
  4. HHhH
  5. La asesina ilustrada RESEÑA
  6. Las Correcciones RESEÑA
  7. Memorias de una vacaRESEÑA
  8. Historias de fantasmas
  9. San Manuel Bueno, Martir
  10. El Gran Gatsby
  11. Violetas para Olivia.RESEÑA


Y vosotr@s, ¿os habeís hecho algún propósito parecido?¿Qué tal van vuestras listas infinitas?

Feliz día.

Radio Filias: Twist and Shout, la canción multiversionada

viernes, 17 de enero de 2014


Que "La Bamba" ha sido una de las canciones que ha inspirado multitud de sencillos no es ningún misterio, pero quizás no sepáis que este Twist and Shout de The Beatles fue uno de ellos. En realidad, ni siquiera es una canción del quinteto sino que la original pertenece a Top Notes, pero si la escuchais, os dareis cuenta de que no tiene nada que ver con las versiones posteriores de Isley Brothers o de los chicos de Liverpool. Como adelantaba en el título, esta es un canción que se ha re-versionado en multitud de ocasiones: la descafeinada de "The Mamas and The Papas", la rápidisima del incombustible "Tom Jones" o la curiosa e interesante version de "Bruce Springsteen" el pasado 2012.

Pero a mí las que más me gustan son las de mis chicos melenudos y la de los Isleys.Si una nos lleva a los locos años sesenta con todo el personal desmelenado y suspirando por los chicos de moda, la otra parece sacada de la encantadora banda sonora de Dirty Dancing. Personalmente, me es complicado elegir entre estas dos, pero lo que sí tengo claro es que tanto una como otra levantan el ánimo, así que os toca decidir a vosotr@s. ¿Con cual os quedais?





 

Recomendación literaria:

 Pese a ser uno de los grupos más famosos y sobre los que han corrido ríos de tinta, a nivel literario no me ha sido fácil encontrar algún libro que poder relacionar con la canción que hoy os traigo, pero finalmente he encontrado un ejemplar que me ha parecido curioso y que puede casar bien con la entrada de hoy. ¿Lo conocíais?


El primer concierto de los nuevos Beatles se celebrará en Palma de Mallorca. Allí acudirán todos los VIP’s de la discográfica EMI. Pero en el barco que los traslada desde Barcelona a Palma se comete el primer asesinato.






Y por si hay algun/a fan incondicional del Boss, aquí os dejo esta perla:


Mortal y Rosa de Francisco Umbral

miércoles, 15 de enero de 2014



En Mortal y rosa, sobrecogedora y tierna elegía de la infancia, Francisco Umbral evoca la muerte de su hijo. Desde la inhóspita revelación de la pérdida, el escritor construye un largo monólogo en que la muerte actúa como coartada maravillosa que convierte su pesadilla humana en una fuerza catártica y liberadora. Francisco Umbral procura el reencuentro en la evocación, y cada sensación es un continuo superar la existencia inerte, cada objeto una excusa para la reflexión: «sillas de paja infantil, graves mecedoras, caballos de crin celeste me preguntan por ti, se preguntan por ti.» Con «esta corporeidad mortal y rosa, donde el amor inventa su infinito» —verso de Pedro Salinas que preludia el texto—, el escritor aborda una cantata de belleza y originalidad máximas, que desborda todos los rencores, porque, como señala en una frase que bien pudiera glosar la obra, «el hijo es un relámpago de futuro que nos deslumbra. Por él, por mi hijo, he visto más allá, más adentro, y más lejos, y quizás, ay, eso basta».





 

Francisco Umbral (Madrid, 1932 – Madrid 2007) fue un controvertido y prolífico escritor. Cursó la carrera de Periodismo y la desarrolló en sus primeros años en El Norte de Castilla, La Voz de León, Proa y El Diario de León. Su gusto por la Generación del 27 marcó su personal forma de escribir junto con su difícil bagaje personal. Tertuliano del Café Gijón, coincidió allí con Cela gracias a quien publicó sus primeros escritos. Tan conocido por su extremo carácter como por sus numerosas novelas, murió en 2007 de un fallo cardiorrespiratorio.



Con la lectura de este libro he cumplido dos objetivos que eran importantes para mí. El primero, acercarme a un autor que tenía totalmente condenado por desagradable (¿quién no recuerda el “yo he venido aquí a hablar de mi libro”?). Y el segundo, ser capaz de finalizar una obra que a priori imaginaba muy dura por la temática que trataba.



Por eso comencé a leer casi de puntillas, con la seguridad de que antes o después tendría que hacer un receso, coger aire y asumir la crudeza de la realidad que esperaba encontrar entre sus páginas. Pero inesperadamente, he encontrado un libro diferente; que dice más por lo que no muestra que por lo escrito, porque toda la obra es un discurrir en círculo alrededor de la herida abierta del escritor por la temprana muerte de su hijo.



El libro se estructura en una especie baile que lleva varios movimientos: merodea alrededor de la llaga, vuelve a su pasado, teoriza acerca de temas dispares desligados del tema principal, y retoma de nuevo el hilo. Umbral divaga demostrando su dolor y su conocimiento del lenguaje manejándolo a su antojo; igual describe su cuerpo como hace una referencia velada al mito de la caverna o nos dibuja a base de recuerdos parte de su infancia en el mismo tono en que habla acerca de las disciplinas artísticas.



En esta especie de diario, como él lo bautiza, nos deja ver su interior tal cual es, descarnado, sexual, incómodo en ocasiones y extraño en otras, pero sin engaños ni mentiras. Y es que debo reconocer que pese a la inicial reticencia, he disfrutado con su forma de expresarse, que quizás pueda recordar en algunos pasajes a Delibes o Carrasco— aunque algo más áspero— y mi libreta de apuntes se ha llenado con muchas anotaciones.



Si bien no me han quedado ganas de leer algo más del escritor, reconozco que su prosa tiene mucho de lírica y que recrearse en ciertos párrafos está más que justificado. Con todo, no es una lectura ligera a la cual acercarse alegremente sino que exige pausa y cierta atención, por lo que recomiendo su lectura aunque reconozco que no será del agrado de todos los públicos .



¿Conocéis la obra de Umbral?¿Qué os parece?
Soy toda oídos.

Feliz día