Microrec: Esta semana son dos

martes, 14 de octubre de 2014

Descabezar al enemigo.





Recluida en el pozo seco, pronto se callará. O al menos es lo que él espera. Le encomendaron deshacerse de los pedigüeños que se incorporaban a diario en la trasera del edificio a la espera de un puñado de comida y él, en un alarde estratégico, desmembró las filas contrarias confinando en el sótano a la conciencia; el enemigo.

Le acompañó desde entonces una inquietud que intentó acallar restregando con fuerza su piel enrojecida bajo el agua, pero todo fue inútil. Todavía no ha conseguido evitar la sensación incómoda que le sobreviene cada noche, cuando ella se asoma a sus sueños con esa mirada acusadora.



Panem et circenses



Recluida en el pozo seco, pronto se callará, consciente de lo inútil de su tarea. La aprehendieron ayer, tras la protesta contra el hambre, pero hoy, como un Pilatos cualquiera, la multitud prefiere ignorar el rugido de sus estómagos y se esfuerza por acceder a las gradas para disfrutar del espectáculo. Mientras intenta aceptar la situación y asumir que en unas horas su voz será pasto de las bestias, insiste una vez más y llama al guarda que acude sin prisa, absorto en el papel que porta entre sus dedos y que reza “Hoy, a las diez, en prime time, el esférico les espera. No se lo pierdan”

Mis aportaciones al REC de esta semana.

Ojos de hielo de Carolina Solé.

jueves, 9 de octubre de 2014





La Cerdanya, mes de noviembre. Llueve de madrugada y una niebla densa cubre el fondo del valle. El cuerpo de Jaime Bernat, el terrateniente más poderoso de la comarca, yace inerte sobre la tierra gélida de una era. Entre los vecinos, todas las sospechas apuntan a Dana Prats, cuya familia mantiene un litigio generacional con la familia Bernat por un asunto tierras. Acechada, Dana pide ayuda a su amiga de infancia, la abogada Kate Salas, quien regresará a su pueblo natal dispuesta a demostrar la inocencia de su amiga. Ojos de hielo es una historia de familias que nos invita a reflexionar sobre la ambición y sus límites, sobre el modo en que la niñez condiciona la vida adulta, sobre las ofensas que el tiempo y la memoria convierten en agravios imperdonables…Y sobre la inexcusable necesidad de perdonar.



Suelo dejar pasar un tiempo antes de leer algún libro “de moda”, y además procuro no leer sinopsis ni reseña alguna para no contaminarme. A veces, la táctica resulta eficiente; otras no tanto. Un poco lo que me ha pasado con este Ojos de hielo. Lo apunté porque fue un auténtico boom y la editorial se presupone buena. Además se  tildó al libro como “novela negra” aunque sinceramente, dudo que en este caso la descripción se corresponda con el género. Sí que existe un crimen, y un inspector que investiga el asunto, pero no es el eje central de esta novela de casi setecientas páginas que me ha dejado una impresión de “luces y sombras”.
 



Carolina Solé (Sabadell, 1966) tuvo siempre claro que al llegar a los cuarenta años quería dar un giro a su profesión y cambiar su vida profesional en el sector empresarial para volcarse en la literatura. Para ello, ha estado estudiando durante cuatro años en la Escuela del Ateneo Barcelonés, siendo el resultado este Ojos de hielo, respaldado por la editorial Planeta.





El libro comienza de manera prometedora, con una presentación del lugar y del crimen que capta nuestra atención irremediablemente, y además está narrado con una prosa seductora y cuidada. Pero pronto nos encontramos con que la trama sigue otros derroteros y se sumerge de lleno en la historia del valle y de los clanes familiares. La acción se torna más pausada y la autora se recrea en describir a los personajes principales, y parece entonces que el género de la obra gira hacia las novelas de sagas.

De hecho el tempo cambia tanto que me ha noqueado, puesto que desde la editorial la venden como “trepidante”. Nada más lejos. Lleva un ritmo suave, moderado, de lectura tranquila, pero de vertiginoso nada de nada. Otro punto discordante con lo que a priori había imaginado.

Volviendo a lo positivo de este libro, me gustaría destacar el estilo narrativo, en el que se conjugan el narrador omnisciente junto con un relato en cursiva que nos va envolviendo y crea multitud de interrogantes e hipótesis en el lector hasta el final de la novela. También me ha resultado muy fácil imaginar tan sólo creando un paralelismo con la vida de los pueblos que, de una u otra manera, he conocido hasta ahora. tanto el ambiente rural como las presiones, envidias y ambiciones que se cuecen en estos entornos tan cerrados. 

Destacaría por último, en el bloque de “luces”,  la caracterización psicológica de los personajes: Kate Salas es una abogada autoritaria, de un fuerte carácter que por otro lado, esconde más de un complejo y una fuerte necesidad de reconocimiento familiar; J.B Silva, un ex-estupa con un pasado que intenta superar y que se encargará de llevar el caso, es un hombre solitario, “destinado” a este pequeño lugar; un hombre moral, devorador de Solanos y conquistas, cuya afición es la reparación de motos antiguas. Dana Prats, la principal sospechosa del crimen, amiga íntima de Kate y la veterinaria del valle es una mujer con un carácter sensible (demasiado), anclada a las tierras y las costumbres ancestrales.
Por otro lado, tenemos a Desclós, el caporal joven pero conservador y algo misógino que apoya al inspector en la investigación, a Magda, la ambiciosa jefa de J.B, y la familia Bernat con todas sus maldades y misterios ocultos.

Sin embargo, aunque la psicología de los personajes me ha gustado, también en la novela he encontrado algunas “sombras”, como la extensión de la obra o el desenlace, que me dejó totalmente confundida. ¿Cómo era posible que tras setecientas páginas y unos últimos capítulos tan interesantes terminase con tantos interrogantes sin cerrar y con un final tan abrupto? Bueno, pues tras terminar la lectura, con todo mi mal humor, investigué por la red, y entonces lo entendí todo.

Carolina Solé ha imaginado esta novela como la primera de una trilogía (el tema daría para un debate: ¿porqué ahora las historias son trilogías libro si libro también?), y la ha caracterizado al estilo de una serie de televisión (por eso sus capítulos son tan visuales y breves). También es esta la explicación de que se haya detenido tanto en los personajes, para que se les conozca en profundidad, y se puedan entender fácilmente sus actuaciones posteriores.
En cuanto al final y los hilos sueltos, siendo esta la primera obra de una trilogía, entiendo que esto es razonable, aunque no estaría de más que de alguna manera se avisara al lector de estas premisas, para que al menos supiéramos qué vamos a encontrar.

En resumen, esta es una novela que yo denominaría “de personajes”, pues creo que este junto con la ambientación rural de los escenarios, son el punto fuerte de este libro aunque quizás una novela algo más breve y menos rendida al detalle hubiera sido en mi opinión, más acertada. 

Y vosotros, ¿lo habéis leído ya?¿qué opinión os merece?


Feliz día.

Microrec: Cielos Velazqueños

martes, 7 de octubre de 2014




Hoy parece que ella tiene la voz todavía más dulce que ayer. La ve repartiendo el pastel con sus ademanes generosos mientras el viento revuelve su melena y siente que se le pega entre los dientes su risa de caramelo. Sonríe al escuchar las primeras notas desafinadas del cumpleaños feliz e inmediatamente, en un gesto reflejo, pulsa el botón que detiene la imagen mientras acaricia el lado frío del sofá que todavía muestra, anclado en un pasado demasiado cercano, cuando el tiempo parecía infinito y el cielo velazqueño no presagiaba la tormenta, el molde huérfano de su cuerpo. 


Mi aportación al REC semanal.

Tus ojos en mi cogote de Petra Acero y Akaki Akakiévitch

jueves, 2 de octubre de 2014

 

Reseñar un libro de relatos es complicado, pero ya si está escrito a doce (o veinticuatro) manos, como es el caso, ni os cuento. Pero es el reto que me he propuesto hoy, y por eso os traigo aquí este libro que he encontrado cuando refitoleaba por una de vuestras casas virtuales y que podéis descargar en  Tus ojos en mi cogote.
Se trata de un libro de creación colectiva, que está compuesto por trece relatos, escritos al menos por dos autores. ¿No os parece interesante? Me encantó la idea, y mi innata curiosidad hizo el resto. Y debo decir que el resultado me ha gustado. Mucho. He encontrado un ejercicio muy pulido de escritura, con temáticas diversas y una sorprendente redondez en la mayoría de los relatos.
Además, tiene algo por lo que lo he encontrado una lectura irresistible. La excusa para escribir los relatos es el arte. La pintura, en concreto. Cada uno de los relatos está precedido por obras de Velázquez, Hooper Munch o Goya. Y cada cuadro es el elemento desencadenante del relato. ¿Se os hace la boca agua? A mí me sucedió.
Pero la complicación surge a la hora de reseñar esta lectura tan especial, porque quiero contaros mucho, pero no quisiera desvelar demasiado… Difícil tarea. Intentaré hacerlo lo mejor que pueda. Los relatos que más han llamado mi atención son: Un par de huevos (entrelaza ficción y realidad de manera muy interesante, y a pesar de estar escrito por cuatro autores, no hay brechas) , Ni a tontas ni a locas (Un acercamiento muy emotivo a una situación familiar complicada, donde el personaje principal está muy bien dibujado y posee una profundidad que le aporta credibilidad), La nota (que ahonda en un dramático tema de actualidad y deja al lector la sensación de moverse entre la locura y la razón hasta el final del relato), El Sueño de la Razón produce monstruos (donde los autores desgranan la delgada línea entre la profesionalidad y la ambición, entre la humanidad y el egoísmo), y El misterio de los botes de melocotón en almíbar (un relato muy especial y bien elaborado; una aventura navideña llena de pistas).
Pero bueno, no todo ha sido un camino de rosas, que también he tenido algún desencuentro como La casa de los ventanales blancos que es el que menos me ha transmitido porque a pesar de estar bien escrito, creo que el final no se adecúa a la intensidad de la intriga que se ha ido creando.
Sin embargo, en general, todos los demás títulos ( Lo que nunca supe de ellos, Inventado recuerdos, El orden de los factores no altera el producto, El Maniquí, El Zepelin, ¿Vendrán a por nosotras? o Quiero un preservativo) son relatos interesantes y muy originales que tocan temas sociales, o muestran la realidad desde perspectivas sorprendentes. Algunos muy emotivos, y otros con cierto humor de fondo, algo oníricos en ocasiones, pero cosidos con detalle y mimo.
Así que si os apetece una lectura original, para tomar a sorbitos, este es el libro adecuado.
¿Qué os parece, os animáis?
Feliz día.

Mundobebé 20: El juego de los nombres.

miércoles, 1 de octubre de 2014






Desde que mis sobrinos tuvieron la edad de escuchar las conversaciones de los adultos (sin entender nada), y la capacidad de ponernos colorados con sus interpretaciones de aquello que oían, decidimos —con mayor o menor fortuna (al Señor Filias se le da fatal fatal)— jugar al Juego de los Nombres, que no es otra cosa más que hablar del objeto o a la persona en cuestión mediante referencias, sin nombrarlo directamente.
Y ahora, con el peque, de nuevo ha llegado el momento de poner en marcha el Juego. Pero a pesar de que tiene dos añitos y medio, está hecho todo un genio, el tipo, y me deja día sí, día también alucinada. Para muestra un botón:

Hace unos días, en casa de los abuelos, comiendo el segundo plato y tratando de no mencionar la palabra prohibida para que termine la carne...


Abuela: ¡Abueloooo! Ya puedes traer lo que tú sabes...
Abuelo desde la cocina: ¿Qué?
Yo: ¡Que traigas eso que está frito y es amarillo!
El niño: ¡Patatas!



Os imagináis ¿no? Padres y abuelos llorando de risa. Un artista. El peque es un artista.